Nunca he escrito un diario o algo parecido, toda la vida me he dedicado cifrar mis pensamientos en formato de poesía. Este formato es algo nuevo para mí, pero días surge una necesidad de comunicar tantas cosas por este momento coyuntural de la perdida de media visión y por algún motivo no poder leer bien.

El escribir para mi siempre ha sido una especie de desfogue para poder contar las cosas que no suelo hablar con nadie y es de eso que se trata mi poesía. A mi modo de entender, siempre lo he considerado algo totalmente libre sin ceñirme a códigos o códigos establecidos por lo que debe ser lo correcto.

Con el tiempo intente darle una especie de medida y una forma a lo que inicialmente solo eran un montón de palabras puestas en un papel. Escribía bastante en aquellos días, eran tiempos en que ni siquiera imaginaba que iba a tomar un avión y desaparecer unos trece años de mi querida y odiada Lima. Tanto tiempo y tiempo letras han pasado desde esos días, que la verdad un día como hoy me aburrí de escribir y dejé de hacerlo.

Hoy estoy retomando las cosas básicas como el volver a escribir, pero esta vez ser directo en lo que pongo, creo que la nueva realidad post derrame se ha encargado de borrar algunas restricciones que me ponía a mi mismo.

Recuerdo que mi mejor momento escribiendo fue un poco antes de regresar a Perú, en unos días muy especiales de mi vida que los llevo siempre en el corazón y que al mismo tiempo se volvieron en un punto de quiebre hasta el día de hoy. Sin embargo, es la etapa de mi vida personal que llevo con los mejores recuerdos. En esa época fui mucho mas productivo que nunca, el escribir se había vuelto en muchas cosas y dentro de la vida diaria era una forma de encontrar ese punto en el cual uno siempre tiene su espacio de felicidad.

Y claro, es una etapa que me marco para siempre para bien y para mal, pero principalmente de una manera positiva y que siempre la llevo con muchos recuerdos. Es algo tan vivo que siempre me acompaña en las cosas buenas que hago y que, si bien fue algo muy corto, son momentos que dejan un tatuaje en el alma.