Seguimos escribiendo historias como el día de ayer y como lo haremos mañana. La idea de estas letras es poder recuperarme y al mismo tiempo re descubrir aquella facilidad que siempre he tenido para poder unir letras, ideas y pensamientos.

Yo empiezo a escribir en los ochentas, inicialmente era como todo el mundo poniendo las cosas del que hacer diario y como veía el mundo y los problemas de cualquier adolescente. Imagino que lo que hacia era normal en mucha gente, el poner todo lo que hay dentro de uno para sacarlo y que se quede por ahí en una hoja de papel la cual poder destruir.

Eso desde mi perspectiva era un ejercicio saludable que me funcionaba muy bien, todo claro hasta que algún extraño lo lee. Al ser cosas que uno no le cuenta al mundo, una situación de esas características se convierte en un problema de estado mayor. Esta situación es el momento exacto donde una persona asume como propia la famosa frase: “Trágame tierra”.

Mayores explicaciones estarían en el campo de lo absurdo, por lo cual solo quedaba la opción mas saludable que era seguir escribiendo, pero cifrando todo de tal manera que no se entendiera de manera directa. Es decir, comenzar a escribir poesía. Este es el inicio de ese arte que se me hace tan familiar el día de hoy y que con los años fue evolucionando a otros significados y a encontrar su propia rítmica y su propia medida.

Sería interesante algún día el conocer cual es la experiencia de otras personas que las lleva a optar por el arte, creo que es un tema apasionante y para unas buenas tertulias con un café.

En mi caso, el escribir poesía fue siempre eso. El botar todos los demonios internos que tuvieran ganas de molestar y de esa manera el sentirme libre para poder desarrollar mis actividades del día a día. Me imagino que por eso cuando alguien cree que soy poeta, yo digo que solo escribo ya que es lo que he aprendido a hacer como un mecanismo de autoprotección.

Cuando me inicio como periodista en los noventas, dejo de hacer poesía porque era un recurso que ya no necesitaba. Me sentía bien conmigo mismo y pude desarrollar un orden interno que me permitía escribir en un tiempo determinado. Fue una época sumamente interesante de investigar y escribir sobre aquellas cosas que me iban llamando la atención y de las cuales podría hacer pronósticos de que cosas podrían venir a futuro.

Esos inicios para mi fueron espectaculares al ir conociendo cosas nuevas e ir conociendo personas muy interesantes. Tuve la fortuna de tener una columna semanal en el diario El Comercio, lo que hacia que religiosamente todos los lunes entregara mi artículo para su publicación el domingo siguiente. Imagino que estuve haciendo las cosas bien en aquellos días puesto que tuve la oportunidad de entrevistar al líder de la informática por aquellos años.

Por aquellos años también hacíamos un proyecto sobre periodismo electrónico que hubiera revolucionado las cosas si se hubiera llevado a cabo. Eran los años iniciales de todo este desarrollo tecnológico en el periodismo.

Es en este ambiente que desarrollo la concepción que tengo hasta la actualidad de como debería ser el periodismo electrónico y que va a diferir mucho con lo que aplican algunos periodistas. En este proceso de aprendizaje muchas cosas las adquirí gracias a largas conversaciones con Hugo Guerra, Paco Miro Quesada Rada, Paco Miro Quesada Westphalen, Angers Longui, mi padre y otras personas que estaban alrededor de nosotros.

Realmente hicimos un grupo de personas que hubieran podido cambiar mucho los patrones actuales de lo que hoy se conoce como periodismo electrónico. Como mencionaba en al articulo pasado, creo que estamos atrasados en las concepciones que se deben desarrollar e imagino que eso va por los dueños de los medios de comunicación y de esos periodistas corruptos que pululan en todos muchos de los medios actuales.