José Carlos Botto Cayo
Tierra silenciosa,
alumbrando vacíos,
almas que caminan
desterradas de la vida.
Mundo de sombras,
decadente como tu historia,
sed de traiciones condenadas.
Hoy tu piel se desgarra
en las uñas de las águilas,
seres devoradores del espíritu.
Tu cuerpo va perdiendo forma,
mientras tu mente…
sí, tu mente,
brota pus del recuerdo.
Hoy vives en el desierto,
alma desnuda y carcomida,
pagando las traiciones
en espacios del alma.
En esta tierra desierta,
los muertos viven,
devorados por sus pecados,
en un mundo sin dioses.
Bajo mi piel de verdugo,
suelto las águilas
para desterrarte,
condenándote a un mundo de miserias.

