José Carlos Botto Cayo
Este es un poema viejo… 2006.
No entiendo el mundo,
no entiendo esta carga abrumante.
Sé que no eres tú,
pero no sé si soy yo.
Tantas cargas de tantos lados,
tan abrumantes.
Pasado.
Presente.
Futuro.
Sé que no eres tú,
pero, al mismo tiempo,
empiezo a dudar que no sea yo.
Despierto de mañana
y el mundo es ahora distinto.
Solo, en las cuatro paredes,
lo que solía ser
solo queda en eso:
Un “solía ser”.
Hoy amaneció todo tan cambiado,
desde los pájaros que no cantan hacia atrás
hasta la luna que dejó de sonreír.
Sé que no es mi culpa,
pero ¿acaso sé yo de quién es?
Si las personas desaparecen,
ya no es un simple sueño;
es una realidad tan repetitiva
que no solo la muerte los deja ir…
…es más que ello.
Es un repetir constante de motivación
en el cual
lo que es
deja de ser,
quedando solo cuatro paredes.
Hoy es un día extraño,
no tan malo como el ayer,
pero sin vistas del mañana.
Sé que no eres tú…
pero ¿acaso sé si soy yo?
Todos han partido,
y mi alma también intentó alejarse,
dejando estas paredes-prisión
que, aunque hoy me lamente,
me he acostumbrado a ellas.
Quizá sepa que está mal,
pero todos están lejos hoy,
y mi prisión empieza a seducirme.
Soledad.
Depresión.
Humillación.
Inseguridad.
Y empiezo a disfrutarlo,
volviendo a esos tiempos pasados
en que el dolor me acompañaba.
Sé que ahora soy yo,
pero también lo es el mundo.

