José Carlos Botto Cayo
Ángeles de cara blanca,
lágrimas negras,
portadores del secreto de la vida,
alas silenciosas.
Ángeles que escuchan,
ven los secretos más profundos,
sienten las rupturas más grandes,
alas compasivas.
Ángeles que miran al espejo,
reflejando el sufrimiento humano,
paralizando corazones en espera,
alas sentenciadas.
Ángeles de plata,
que caminan a nuestro lado,
aconsejándonos en silencio,
alas amigueras.
Ustedes, ángeles de la tierra,
caminen con nosotros
en la cima de los montes
para detener el mundo.
Vean la luz de los campos
para luchar en nuestras vidas,
espacios tan enanos
comparados con sus vidas.
Ángeles terrenos,
cubran nuestros rostros heridos
con las alas protectoras
que transforman mundos.
Seamos uno con ustedes
durante esta vida
y las que siguen,
siendo ángeles nuevamente.

