José Carlos Botto Cayo
No todo es sabor y color;
existe el mundo del ayer,
donde el hoy enmascara
las risas infantiles.
Tomamos las paletas
en una playa desierta,
golpeando la arena
con los pies descalzos.
Colores azules y blancos
en el cielo y la tierra,
anunciando el encuentro
entre los dioses de la guerra.
No todo es color,
pero a veces sí sabor,
como la sal del agua
que arrastra los sentidos.
Océano de ilusiones
que encerramos en una botella,
para exigir nuestra vida
en mensajes de arena.
No todo es sabor,
pero sí color de alma,
que escapa en primavera,
entonando y desbordando.
No todo es sabor ni color
en la memoria del olvido,
suspirando por ese océano
que hoy ya está ido.

