El mito de los hermanos Ayar

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El mito de los hermanos Ayar

José Carlos Botto Cayo y Abel Marcial Oruna Rodríguez

Existen dos mitos sobre la fundación del imperio incaico, una de ellas es “Los hermanos Ayer” y la segunda es la historia de “Manco Capac y Mama Ocllo”. Ambas cuentan, a manera de mitos, los inicios del Imperio Incaico.

En esta ocasión tomaremos a los hermanos Ayar, quienes fueron cuatro hermanos y sus respectivas esposas, estos se llamaban: Entre los varones: Ayar Manco, Ayar Cachi, Ayar Uchu y Ayar Auca.  Entre las mujeres: Mama Ocllo, Mama Huaco, Mama Cora y Mama Rahua  (Gamboa, s.f.).

La siguiente historia está basada en las crónicas de Sarmiento de Gamboa y nos va a explica el origen de lo que fue el imperio de los Incas.

El mito

En las próximas líneas transcribimos una historia que nos han narrado desde las épocas de la escuela en las clases de historia (Santiago de García citado por García, 2012) y que consideramos que siempre es importante el re leer nuestra historia, la cual es parte de nosotros mismos y de la sociedad en que nos desenvolvemos.

Hace mucho tiempo, el Dios Ticci Viracocha (hacedor del mundo) envió a sus hijos más poderosos en busca de tierras fértiles para cultivar el maíz, su producto más preciado para que compartiera con todos los hombres de la tierra.

Es así como a seis leguas del Cusco, en el paraje Tambotoco de Pacaritambo, en un cerro llamado Pumaorqo, había tres ventanas o cuevas. De la central “capac toco” (ventana rica) salieron nuestros ancestros: los cuatro Hermanos Ayar. Cada uno de ellos, al igual que sus esposas, tenían poderes y habilidades especiales para iniciar la gran misión.

La primera pareja estaba constituida por Mama Guaco, la guerrera, una mujer hermosa y fuerte que llevaba un aybinto (especie de onda) y que con un solo golpe podía ocasionar grandes derrumbes. Su compañero Ayar Cachi, era el más dominante y belicoso de los hijos de Viracocha, cuentan que tenía la fuerza de un rayo.

Ayar Uchu, en cambio, era místico y religioso, podía comunicarse con Viracocha a través del viento, la tierra, el fuego y el agua;mientras que Mama Cora guardaba y transmitía los secretos de las plantas medicinales que su  padre les legó.

La tercera pareja estaba constituida por Mama Rawa, mujer semidiosa, alegre y más laboriosa de las cuatro hermanas, podía hacer música con su tinya, sabía tejer y guardaba en cada textil la memoria y la historia de su padre Viracocha;mientras que Ayar Aucca, brazo derecho de Manco Capac, llevaba una pechera de plumas de guacamayo y tenía una fuerte conexión con los espíritus ancestrales.

Cerraba el grupo el mayor de los Ayar y el de más autoridad Ayar Manco Capac, quien tomó ese nombre porque salieron de la ventana de Capac-Toco y quiere decir “rico”. Ayar Manco era astuto, sabio y un gran estratega. Traía consigo un halcón llamado Indi, al cual todos veneraban y temían. Su esposa Mama Ocllo tenía la ternura de una madre, pero a la vez con su mirada podía cautivar a cualquier fiera. Era la encargada de preservar las familias.

Se narra que Ticci Viracocha le entregó una vara de oro a Ayar Manco, la que determinaría la tierra donde cultivarían el maíz e iniciaron su travesía.

Los hermanos Ayar salieron de Tambotoco en compañía de diez ayllus llevando consigo sus armas. Tenían como caudillos a Mama Guaco y Ayar Manco. Luego de algunas horas llegaron a Guanacancha, donde se establecieron por un tiempo en el intento de buscar tierra fértil. Cultivaron también algunas semillas que Mama Ocllo traía consigo desde Tambotoco, pero esa tierra no era muy buena para el maíz y continuaron.

En el camino Ayar Cachi, haciendo alarde de su poder y fuerza, da un hondazo, derribó un cerro y formó una quebrada. Temerosos y recelosos de ese poder, los demás hermanos, al llegar al lugar denominado Haysquisrro, planearon deshacerse de él.  Ayar Cachi regresó hacia Tambotoco y detrás suyo fue Tambocheccay, un servidor fiel del grupo. Al llegar a Tambotoco, Ayar Cachi entró a una cueva. Tambochecay tapió la entrada con un derrumbe. Hoy en día Tambochecay se encuentra convertido en piedra a un lado de la ventana de Capac Toco.

Los hermanos que se encontraban en Haysquisrro, al escuchar el estruendo que ocasionó Ayar Cachi con sus gritos, se pusieron a llorar y lamentar pensando sobre si habían hecho lo correcto.

Al pasar este difícil momento continuaron con la misión. Llegaron a una zona donde se hallaba el Guanacauri (hoy cerro Wanakaure). Desde ahí se podía visualizar todo el valle del Cusco. En la cima de este cerro había una huaca que asemejaba ser una persona convertida en piedra. Ayar Uchu corrió hacia la imagen pétrea y cuando ya estaba cerca quiso moverse, pero no lo consiguió, sus pies estaban convertidos en piedra y unidos a la espalda de la huaca.

Ayar Uchu se queda convertido en una huaca o piedra sagrada, donde se edificaría un templo en honor a ese hermano. Desde ese momento Guanacauri sería la Pacarina del Cusco.

Los hermanos siguieron su camino sollozando las pérdidas de Ayar Uchu y Ayar Cachi. Llegaron a un lugar llamado Matagua (al pie del Guanacauri). Aquí estuvieron un tiempo, hicieron unas chozas y cultivaron algunas de las semillas.

Manco Capac y Mama Ocllo tuvieron un hijo al que llamaron Sinchi Roca y es en este lugar donde realizan las primeras ceremonias de iniciación como el Rutuchikuy (corte de pelo) y el primer Guarachico (iniciación en la guerra de los jóvenes, se les oradaba la oreja y colocaba la wara – vestido).

Mama Guaco un día tomó dos varas y las lanzó hacia el norte. La primera llegó hacia el lugar denominado Colcabamba, pero no pudo incar porque era tierra muy suelta y la segunda llegó más cerca de la ciudad del Cusco, al sector denominado Guaynapata. Manco Capac pudo ver desde Matagua una piedra que delimitaba la posesión de otros pueblos asentados en Cusco, donde actualmente se encuentra el Convento de Santo Domingo.

Ayar Auca decide volar hacia el lugar indicando que le habían salido unas alas de Alcamari, en el camino de Quirirmanta a Matagua. Los hermanos deciden proseguir camino al Cusco. Llegando al valle de Gualla (hoy granja Kayra y Guallapampa) vieron venir hacia ellos un grupo de pobladores de aquella zona.

Mama Guaco tomó su aybinto entre manos y con una diabólica determinación mató a uno de ellos. Al ver esto los demás huyeron a las alturas. Viendo esto la gente del lugar se sometió a los hermanos Ayar, quienes se posesionaron del sector donde actualmente está el convento de Santo Domingo y comenzaron a edificar la Casa del Sol al cual llamaron Inticancha. Ellos hicieron andenes de cultivo y comenzaron a poblar el valle.

Cuenta la historia que el viaje de los hermanos Ayar duró muchos años y que ellos fueron los que fundaron una gran civilización. Cuando llegaron al Cusco tenían buenas semillas de maíz y estas al ser plantadas crecieron.

La historia de los hermanos Ayar se mantiene a través de las fuentes orales en estos pueblos, por donde ellos atravesaron antes de fundar el Imperio de los Incas en el Cusco.

Basado en las crónicas de Sarmiento de Gamboa, Historia de los Incas (Segunda Parte de la Historia General llamada Indica), 1572. Los nombres de los personajes y escenarios en quechua se realizaron según la versión del cronista” (García, 2012).

Referencias

Gamboa, P. S. (s.f.). Historia de los Incas (Segunda parte de la Historia General Llamada Indica) 1572 (1965). Obtenido de https://kuprienko.info/pedro-sarmiento-de-gamboa-historia-de-los-incas-segunda-parte-de-la-historia-general-llamada-indica-1572-1965/

García, A. L. (28 de setiembre de 2012). RPP. Obtenido de https://rpp.pe/peru/actualidad/la-mitica-leyenda-de-los-hermanos-ayar-en-cusco-noticia-632720?ref=rpp