Alfonso Rivadeneyra García

Damos un repaso con SPOILERS a la serie de “Star Wars” que, durante semanas, dividió a los espectadores. Con su episodio final, el debate parece haberse zanjado… y no para bien

Hay un dicho en la televisión: los episodios no salen al aire porque están bien hechos, sino porque tienen que salir. “Star Wars: Obi-Wan Kenobi” empezó con el beneficio de la duda, pero este se diluyó rápido y, tras una breve cumbre en el tercer capítulo, tuvo una caída progresiva, y veloz, en impulso narrativo. ¿Este final de la serie mejoró lo que ya era decepcionante?

La trama, con SPOILERS

Para salvar a los sobrevivientes de Jabiim, Obi-Wan (Ewan McGregor) elige hacer de señuelo para captar la atención de Darth Vader (Hayden Christensen). Con esta decisión, el maestro resuelve tres tramas fundamentales: el rescate de Leia (que es preservar el legado de Anakin y Padme antes del mal), cumplir su deber como jedi con los usuarios de la fuerza (algo que por años eligió no hacer) y cerrar el capítulo con su exdiscípulo; ocurra lo que ocurra en la lucha. Esto último es, precisamente, lo más importante para él; queda claro cuando Roken (O’Shea Jackson Jr.) le dice que aún pueden reparar la nave para escapar. Pero el jedi quiere enfrentar a Vader.

Por supuesto, Obi Wan gana la pelea, pero es el desarrollo de la acción lo que importa. Ver pelear a Vader siempre es un deleite, pero esta vez la experiencia se multiplica al tener un Obi-Wan nuevamente motivado por las experiencias recientes. El sith, maltratado por la pelea, grita el nombre de su adversario y examigo; quien lo deja vivir. Mientras tanto, en Tatooine, Reva intenta completar su venganza contra Vader, esta vez matando a Luke. Pero al último momento cambia de parecer, lista para protagonizar su propio spin-off, reaparecer en alguna secuela o lo que Lucasfilm tenga planeado.

Obi-Wan se despide de Leia, prometiéndole estar cuando ella lo necesite, y se interna más en las arenas de Tatooine. En el camino encuentra al “fantasma de fuerza” de Qui-Gon Jinn, su maestro fallecido hace años. Lo que se a que ocurra con ambos, no se mostrará. De momento.

Qui-Gon Jinn (Liam Neeson) en su retorno a la saga con "Star Wars: Obi Wan Kenobi".
Qui-Gon Jinn (Liam Neeson) en su retorno a la saga con «Star Wars: Obi Wan Kenobi». / Lucasfilm

Una oportunidad desperdiciada

La serie tuvo suficiente tiempo para hacer bien las cosas, pero eligió no hacerlo. Conflictos endebles, personajes cuya conducta no se ajusta a lo que son, secuencias enteras que pudieron obviarse. En papel, el retorno del maestro jedi Obi-Wan Kenobi y su aprendiz, Anakin Skywalker, pudo ser atractivo, pero la ejecución no estuvo a la altura de las expectativas. Incluso la trilogía original, vapuleada por años, tuvo una estructura más correcta, con los momentos necesarios para que no te aburras.

La serie pudo haber replicado la misma experiencia, enfocándose en la acción, o pudo haber sido una criatura independiente, tal vez más reflexiva; tener a Ewan McGregor como protagonista permite todo eso, el tipo es versátil y en cada una de sus escasas escenas hizo lo mejor que pudo con lo que le dieron. Pero, nuevamente, se trata de una serie y no basta que el personaje principal brille (que es lo mínimo), pues al final del día los secundarios son los que la sostienen.

Darth Vader, salvo en ser amenazante, no pinta mucho. Es evidente que entró a la trama en versiones posteriores del guion, como el mismo Lucasfilm reveló. Moses Ingram y Vivien Lyra Blair, respectivamente Reva y Leia, están en una situación similar a la de McGregor, pero con ellas el guion fue incluso menos generoso. ¿Y en Tatooine? Joel Edgerton y Bonnie Piesse, los tíos Owen y Beru, aparecen de manera tan escasa que son insignificantes par la narrativa general.

El estreno de “Star Wars: The Force Awakens” (2015) empezó una tendencia: hacer cosas nuevas, pero capitalizar la nostalgia al traer de vuelta a personajes conocidos e incluso locaciones similares. Cuando intentó hacer algo distinto, con “The Last Jedi” (2017), Lucasfilm retrocedió ante el reclamo de los fans más tercos y trajo esa broma de gran presupuesto llamada “Rise of Skywalker” (2019). Ya con la serie “The Mandalorian” (2019-presente) la saga parecía haber encontrado el camino, el equilibrio perfecto entre novedad y nostalgia, pero esto último resultó ser demasiado tentador como para no abrazarlo y allí está la irregular “The Boba of Boba Fett” (2021).

Pero incluso esta última serie tuvo mejores momentos que “Obi-Wan Kenobi”, que al estar atada a personajes de inicio y final inalterables, tiene limitado hasta dónde puede llegar. Si lo mejor de la serie han sido las escenas del jedi y su expadawan, ¿Por qué no se concentró solo en eso? Esa será la pregunta que quedará en los próximos años y que podría opacar cualquier discusión sobre las precuelas; pues ningún cameo de Qui-Gon o referencias a memes bastan para rescatarla del pasado, de la nostalgia. Del lado oscuro.

Obi-Wan Kenobi, listo para su nuevo destino.
Obi-Wan Kenobi, listo para su nuevo destino.