Mis queridos amigos, tal como venimos haciendo de forma diaria, hoy es un día muy especial puesto que es un 22 de agosto. Eso quiere decir que es el día de María Reina, para nosotros los marianistas es una fecha que nos llena de recuerdos y vivencias con muchas amistades.

Como toda historia, todo tiene un inicio y el final todavía no se ha escrito. Son los días de niñez en el viejo lugar de estudio, el compartir con las personas que nos acompañaron desde las épocas en que uno empieza a construir los recueros y son aquellos que nos conocen mejor que nadie en este mundo. Los compañeros de colegio son esos amigos que nos conocen mejor que uno mismo. Es una relación tan especial como si fuéramos todos parte de una misma familia.

Creo que lo único que se le puede comparar son aquellos amigos de barrio, las personas que nos conocen desde la chiquititud. En mi caso, de la gente de barrio solo tengo un amigo con quien pare desde muy chico, pero hermanos del colegio si somos toda una jauría.

Yo empiezo mi vida escolar desde Kindergarten, eso fue hace miles de años luz. Luego empezaría la primaria y secundaria en la misma escuela, la cual fue también el alma mater de mis hermanos. Nosotros vivíamos muy cerca al colegio, al igual que muchos de nuestros compañeros. Cosa que hacia el poder ir caminando de la casa a la escuela.

A menudo dan ganas de volver en el tiempo y revivir esos años, esos días de no tener preocupaciones y ser completamente libre. Sin tener que pensar en las responsabilidades diarias que muchas veces nos llenan la cabeza de preocupaciones y pensamientos de un adulto.

Ser niño es la etapa de la felicidad y de ir probando el cómo será la vida si fuéramos grandes. Es la edad de la inocencia donde somos capaces de creer todo lo que nos cuentan, la etapa de ser parte de una banda de muchachos que están aprendiendo como funciona el mundo y que la mayor preocupación es ser feliz.

Son los momentos en que los años parecen interminables y sentimos que nunca se va a acabar.