Tal como indicamos en los escritos anteriores, este espacio es para narrar cosas que estén sucediendo durante el día a día. Una forma de ir describiendo las cosas que llaman la atención o que simplemente puedan ser algo tan intrascendente que por eso se hayan ganado su espacio para poder divagar sobre esos temas.

Una cosa que me sorprende hasta el día de hoy, es como pudimos haber sobrevivido en una Lima durante los ochentas. Un espacio lleno de atentados, la incertidumbre de no saber si uno regresaba o no a casa a la hora de salir, la super crisis económica producto del desaparecido Alan García y el surgimiento del fujimorismo.

Los ochentas son unos años muy fuertes para recordar, puesto que veníamos de una dictadura de 12 años y el inicio de los atentados terroristas que nos tuvieron en jaque por toda la década. Lo que pudo haber sido la esperanza del retorno a la democracia se tornó en unos días complicados que terminaría con la nefasta hiperinflación y un país al bode de perder la guerra contra el terrorismo.

Sobre este tema hay mucha biografía que los que estén interesados pueden revisar, como siempre si entráramos a una descripción minuciosa de estos días. Cada uno de nosotros va a tener sus propias vivencias en estos años o inclusive hay una parte de las personas que aun no habían nacido y que probablemente escucharon de esto por sus padres al preguntarse porque viven en un país extranjero o que los llevo a donde están.

A mi generación estos cambios nos agarran entrando a la secundaria, una buena época ignorando en cierta manera los sucesos que nos afectaban. Eran días muy diferentes, sobre todo que uno no iba pensando en que es lo que sucede después de salir del colegio, sino mas bien, pensar en estar con los amigos, problemas escolares y tantas cosas que puede llevar encima un niño que está madurando.

Así es como se inicia esa década, es el fin de la niñez y la entrada a la adolescencia y al mundo adulto. Todo esto en un país que nos preparaba grandes sorpresas que forman parte de nuestras vivencias. Puedo recordar el sonido de las bombas y el pensar en que lugar puede haber sido tal o cual bomba. Esto vendría durante la segunda mitad de los ochentas, pienso que la primera parte fue mas tranquila ya que uno tenía mas preocupaciones de niño y no tanto las de un muchacho viviendo en plena época de terrorismo.

En la segunda parte de la década, que es cuando ya terminado el colegio, la vida entra en los días de madurez, universidad, tener proyectos propios e ir formando lo que sería la manera de pensar que uno mantiene hasta estos días.

Como pueden haberse dado cuenta, este es el contexto de todos aquellos que crecimos en los ochentas. El tiempo del retorno a la democracia, el inicio del terrorismo, la madurez, el primer conocer del mundo como persona adulta y las cosas que marcan para toda la vida.