Javier Lishner
Santa Clara, California
18 de junio de 2009

Hace 25 años mi país era muy diferente. Gobernaba un tipo honrado y existían aún monumentos al arte en vez de centros comerciales. Uno de ellos fue la Concha Acústica del Parque Salazar de Miraflores. En ese lugar, en 1985, tuve oportunidad de presentar el Primer Concurso de Rock Urbano. Trabajaba por esos días en Radio Panamericana, que también era muy diferente. Por lo menos, para sus oyentes, quienes escuchaban rock y pop. Hoy, escuchan salsa. En esa época éramos primeros, hoy están terceros.

Como en casi todo el Perú, en ese concurso hubo muy buena materia prima. Y hasta ese parque llegaron grupos de jóvenes, venidos de diversos lugares de Lima, con grandes deseos de presentar sus propuestas y de salir adelante. El evento fue organizado por la Discoteca Blanco y Negro, y contó con el auspicio del Municipio de Miraflores que por aquellos años promovía mucho la música. La final, en la referida Concha Acústica, tuvo como único ganador a Dudó.
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Su primer disco fue un simple que incluyó «Distraído» y «Generación del ochenta». Para ese entonces, quien suscribe ya había regresado a Radio Miraflores donde compartía programas con Sammy Sadovnik, también ex-compañero de Radio Panamericana. Era 1986, y la disquera local MAG les había publicado aquella grabación. (Antes de «Distraído» hicieron un cover titulado «Aire de todos», original de los argentinos G.I.T., tan de moda en esos días). El álbum, lanzado dos años después, correría por cuenta de Discos Hispanos. Apareció en 1988 y se tituló Dudó. Entre sus temas estuvieron, «Extraños», «Hipocampo», «Distraído» y la balada «No sé nada de tí», que a algunos nos hizo pensar que Miguel pudo haber sido un gran baladista, lo mismo que siempre pensamos de su amigo y consejero, el rockero Chachi Luján.

Recuerdo que entre el 86 y el 88 fueron invitados permanentes de Perú Rock, el espacio que conducíamos por Radio Miraflores. Por ejemplo, un día de febrero de 1987, los muchachos llegaron al programa en momentos en que nos encontrábamos entrevistando a Miki González, Gerardo Manuel y Coco Silva, quien al momento participaba de Mix. En 1990, la banda pasó por un difícil momento con la intempestiva muerte de su primera guitarra, Rubén Rojas, apodado cariñosamente «La Bruja». A los pocos días, con Gastón Medina, decidimos organizar un evento para recaudar fondos para cubrir parte de los gastos del funeral. Con la ayuda de casi todos los medios y de muchos colegas, entre ellos, Sonia Freundt, Johnny López y Reynaldo Aragón, se celebró un show en el Tarot Pub de la avenida Comandante Espinar. En medio de la tristeza, la velada resultó un éxito, tanto por la participación de otros grupos como por el público, que esa noche abarrotó las instalaciones del local miraflorino.

Tras el incidente, Dudó publicó su siguiente placa con el sugestivo título No te irás, que habían comenzado a grabar con Rubén. En 1994 viajo al exterior y, poco tiempo después, editan Otro cuento más. Luego del lanzamiento, y mientras algunos de sus integrantes andaban con la cabeza en otros proyectos, Dudó decide hacer una tregua. Lo que nunca imaginaron es que la tregua duraría diez años.

En 2006, esta vez con la Internet al alcance todos -y a 4,500 millas de distancia-, volví a leer acerca de ellos. Claro, ya no estaban todos, pero, por lo menos quedaban Miguel, el bajista-cantante; Freddy, quien en el interín, amén de haber acompañado a varios -como Nina Mutal y Rio- había iniciado una carrera como productor; y, Octavio, a quien alguien llamó «el John Bonham peruano».

El título de su cuarta placa fue Como el vino y, como haciéndole juego al nombre, Dudó incluyó algunos de sus bien añejos temas. Aquellos fueron combinados con nuevas composiciones. Entre el material fresco que presentaron estuvieron, «Juegos del amor» y «Olvídalo», ésta última, grabada con el acompañamiento vocal de Pocho Prieto de Rio. Actualmente, en las guitarras, los acompañan Juanjo y Wilber Iturbe.

A lo lejos, hoy recuerdo la tarde que llegaron a visitarme en mi oficina de Talentvs con un invitado muy especial. Era 1994. Con ellos llegó Lucho Reyna, el popular jugador peruano de fútbol, quien, una década antes, se había dado el lujo de amargarle una tarde a Diego Armando Maradona. Sé que al menos, Miguel, era hincha del Sporting Cristal, y, Lucho, amigo personal de todos ellos. Y allí nos la pasamos conversando y escuchando un poco de música. No recuerdo si tomando Cristal. Pero fue la última vez que nos reunimos.

Javier Lishner
Santa Clara, California
18 de junio de 2009