Álvarez de Luna Costumero

Vida y obra de Mel Gibson han estado ligadas a la expiación, de la misma manera que la figura de Jesucristo lo está a la bondad y las segundas oportunidades. Por tanto, ‘La pasión de Cristo‘ se gestó como resultado de una unión que le debe más a la conveniencia que a la devoción. En 2004, Gibson ya había dejado de ser el tipo que, como hiciera 10 años antes de puertas para afuera, soportaba el peso de sus demonios internos con interpretaciones violentas (‘Braveheart‘) y películas sobre aprender a evitar los prejuicios (‘El hombre sin rostro‘). De esta última, heredó el título cuando se quitó la careta y le gritó al mundo que, como el representante de Dios en la Tierra, él también merecía una segunda oportunidad. Así que, nos cogió por las solapas y deslizó uno de los retratos más crudos, sangrientos y certeros de la crucifixión y posterior resurrección del hijo de María.

Curiosidades de ‘La pasión de Cristo’

1 La misa del rodaje

Es consabido el ultracatolicismo que practica Gibson. Durante los días en los que tuvo lugar el rodaje de ‘La pasión de Cristo’, el cineasta contrató a un sacerdote de origen canadiense para que oficiase misa antes de que se iniciase la jornada de rodaje. La totalidad de la misa debía ser cantada en latín y, en teoría, iba a ser únicamente el primer día. Sin embargo, se achaca a la superstición, dicha misa fue celebrada todos y cada uno de los días de rodaje, en la que todo el elenco estuvo involucrado como si se tratase de una pequeña familia cristiana.

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Aunque ni de lejos fue la intención de Gibson cuando anunció el estreno, ‘La pasión de Cristo’ llegó un año después de la vergonzante Invasión a Irak como una especie de bálsamo para los que siempre creyeron que rezar desde casa iba a proteger a los que se jugaron la vida. De alguna manera, la narrativa que despliega el cineasta impactó en las retinas de un público que no estaba acostumbrado a ver tanto sufrimiento, y menos si se trataba de su referente existencial absoluto. La sangre, el dolor y la profundidad psicológica son los tres pilares en los que se fundamenta el tratado de Gibson, quien, apoyado en el tour de force de Jim Caviezel (‘La delgada línea roja‘), compone uno de los retratos más comprometidos y estéticamente sublimes.

El hecho de que Gibson le diese un perfil completamente explícito, provocó que parte de la crítica la despedazara «por buscar el morbo», que la otra parte la encumbrase «por su comprometido carácter con lo sucedido» y que el público la convirtiese, en datos de 2008, en la 12ª película más taquillera de todos los tiempos con 370 millones de dólares amasados. Por eso podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que ‘La pasión de Cristo’ fue un éxito rotundo y, más que probable, la obra maestra de un Gibson que se desfondó para demostrar que su talento cinematográfico tiene pocos parangones. Recientemente, Gibson ha anunciado que la secuela está en la primera fase de construcción, así que te interesará saber una serie de curiosidades sobre la película original que la convierten, sin duda, en un evento todavía más grande.