Pep Gorgori

La soprano Fatma Said (El Cairo, 1991) presenta esta noche en Barcelona su primer disco «El Nour», que incluye música tradicional de su país al lado de autores franceses y españoles. Tras formarse en Berlín y ganar una beca en el Teatro Alla Scala de Milán, fue escogida por el programa de jóvenes artistas de la BBC en 2016. Desde entonces, su presencia en los grandes escenarios es cada vez más habitual. Sus repertorios cuestionan el canon de la música clásica centroeuropea sin rechazarlo, pero haciendo notar que hay más similitudes que diferencias entre los sonidos de culturas vecinas.

  • No es habitual que una cantante de fuera de España aborde repertorio español, y menos aún que lo haga con buena pronunciación, como es su caso. ¿Cómo llegó hasta él?

Desde muy pequeña ya escuchaba mucha música de Latinoamérica y España. Me encantaba el tango, y me sigue gustando. Al principio no entendía nada de lo que decían las letras, pero al hablar francés e italiano, cada vez me resulta más fácil. Además, me gusta mucho aprender idiomas, y aprender bien el castellano es uno de mis objetivos en un futuro próximo. Cuando preparo repertorio español me grabo, me escucho y consulto con amigos que lo hablan. Siento la necesidad de respetar la lengua y la cultura, haciendo todo lo posible para pronunciar bien.

  • ¿O sea, que llegó a Falla y Obradors a través del tango?

Siempre me ha gustado la música de los tangos, pero decidí adentrarme en el repertorio español al descubrir «Del cabello más sutil» de Obradors. Me fascinó. Fue cuando supe que quería empezar a estudiar música española.

  • ¿Y por qué esta fascinación?

Me encanta Falla, por ejemplo, con sus «Siete canciones populares españolas». Está tan cerca de la cultura árabe… Mi madre no es músico, pero cuando escuchó el ciclo por primera vez se sorprendió de que fuera tan similar a la música árabe que ella conoce. Me gusta cantar esta música porque la siento muy cercana.

  • Su primer disco, por tanto, es toda una reivindicación de esa cercanía musical pese a la distancia física.

En el disco incluyo música de tres países: Francia, España y Egipto, e intento mostrar todo lo que tienen en común. Si escuchar el álbum entero, no necesitas entender los tres idiomas, porque hay una atmósfera unitaria. Todos pertenecemos a un mismo lugar.

  • Parece que las fronteras no están hechas para usted, ni entre países ni entre géneros musicales.

Somos nosotros los que hemos puesto fronteras. Necesitamos poner nombres, pero todos los estilos están muy cercanos. Los cantantes clásicos podemos aprender mucho, por ejemplo, de Edith Piaf: cómo habla, su fraseo… Lo mismo pasa con otros músicos, como Frank Sinatra y Gardel. No veo que haya diferencias más allá del estilo, si es buena música.

  • Hace usted poca ópera.

Me encanta la ópera. Es un problema, porque me gustan muchas cosas muy diferentes, cuando la gente lo que quieren es encasillarte: que si cantante de ópera, que si cantante de Lied, de Barroco… A mí me fascina más la música que la ópera. El canto es la herramienta que tengo, pero lo que me gusta es la música. Siempre he seguido el instinto de cantar la música que amo. No estoy interesada en cantar roles de ópera uno detrás de otro, incluso si no me gustan. Prefiero esperar la oportunidad. Este año no tengo, por ejemplo, ninguna ópera programada, y en 2021 seré Zerlina en el «Don Giovanni» del teatro de San Carlo de Nápoles y en Florencia, porque es un proyecto que me hace mucha ilusión.