1981 fue un año con noticias variadas: Reagan fue nombrado presidente, Boca salió campeón con Maradona, el transbordador Columbia se lanzó al espacio y The Vapors lanzó su segundo álbum «Magnets»… Si esta banda no les suena, quizás (solo quizás) puedan identificarla mejor como la del hitazo new wave «Turning Japanese» en 1980. A pesar de lanzar un álbum debut bien recibido («New Clear Days») y la buena recepción que tuvo el segundo, este cuarteto inglés nunca logró escapar del mote de one hit wonder (esas bandas que la pegan con un solo tema, vamos) y eventualmente se disolverían tras el lanzamiento de su otro trabajo, «Magnets». No fue sino hasta 2016 que tres de los miembros originales -el cantante David Fenton, el guitarrista Ed Bazelgette y el bajista Steve Smith– se reformarían nuevamente para tocar en pequeñas giras de 2016 a 2020. Casi 40 años después de su disolución y de su segundo álbum, los Vapors finalmente lanzaron nuevo material en este «Together».

Todo comienza con la canción que da nombre a la placa, con Bazelgette tocando su guitarra antes de que el resto de la banda inicie un power pop al unísono. Luego de algunos compases, Fenton nos presenta su voz nuevamente y enseguida se nota cuán sólido suena todavía, siendo ya sesentón. Luego llega el primer single del album, «Crazy», nuevamente con Bazelgette que arranca con un riff pop-punki que atrapa de inmediato; es un tema muy bien logrado, y si bien posiblemente no alcance la repercusión de «Turning Japanese», sigue siendo potente y ganchero. El álbum continúa con un par de baladas en “Sundown River” y “Real Time”, siempre en la vena punk+pop, donde los Vapors muestran lo que mejor saben hacer. Muchas bandas que lanzan álbumes de reunión a menudo se ven atrapadas en el intento de sonar demasiado modernas o fuera de época, pero The Vapors logran un equilibrio agregando pequeños matices contemporáneos como los coros en la canción «I Don’t’t Remember», aunque nunca se alejan de este sonido de la new wave ochentosa de sus álbumes anteriores. “Together” tiene la virtud, si se quiere, de sonar como si hubiera sido lanzado justo después de “Magnets” pero al mismo tiempo fresco y contemporáneo, virtud de la experiencia y el oficio que los miembros del grupo aprendieron a lo largo de 40 años.

A medida que el álbum continúa, el tema central se revela, hablando de amores y amores perdidos; de hecho, el título del disco debería dar una pista (ya que sale estilizado en la tapa como «To… Get… Her», es decir «conseguirla» o «engancharla» – a una mujer, claro), algo poco sorpresivo aunque bastante diferente de las letras usuales ​​de The Vapors. El Fenton más joven cantaba sobre estar alienado, ser enviado a la guerra y la monotonía de la vida. Había por ahí un salpicón de canciones de amor, pero estas parecían piecitas de rompecabezas para este concepto de los matices de la vida. Este Fenton mayor hoy se aleja de las presiones de la edad adulta, pero cantar sobre el amor puede ser mundano por derecho propio. Subiendo la apuesta, Fenton podría enseñarnos cómo maneja las presiones a su edad actual, pero aún así la duda asoma: ¿The Vapors lanzaron un álbum para un nuevo público o para un público que creció con ellos?

Este contenido lírico se ve ligeramente deshilachado por la canción «Wonderland» que hace referencia a «Alicia en el país de las maravillas», posiblemente la más débil y obvia del álbum, no solo lírica sino también musicalmente. Los Vapors luego muestran una postura social en «Letters to Hiro – No11», secuela de «Letters from Hiro» de «New Clear Days». La canción original habla de un niño británico que tiene un penpal japonés. En sus cartas, el chico inglés atraviesa una crisis tratando de comprender el nuevo nacionalismo pre-bélico que muestra su amigo por correspondencia. Fast forward casi cuarenta años, y Fenton presenta la continuación de la historia a través de la visión de un hombre mayor que aún cuestiona el significado detrás del interés de su amigo hacia la guerra. «Letters…» es una poderosa canción en todo sentido, y esta secuela no rescata la fuerza original, pero la mayor amplitud de miras de Fenton aún proviene de una honestidad que sería deseable pudiera explorar más en la letra.

El álbum cierra con la conmovedora «Nuclear Nights», que se relaciona con el título «New Clear Days», ya que es un juego de palabras (suena como «nuclear days», es decir noches nucleares). La letra detalla el final de una relación y la llegada a un acuerdo, con Fenton repitiendo la línea «Siempre podés ser mi amiga» en toda la outro. Es un final muy agridulce para el regreso de una banda que nunca escapó del umbral de un hit exitoso, pero que fue digna de jugar en primera por derecho propio.

DIAGNÓSTICO: «Together» es un fantástico ejemplo de un regreso decente, a pesar de sus pocos defectos. Justifica todo el cuidado y la dedicación que llevó su creación. Lo más importante es cómo, después de cuatro décadas, la banda suena como todos si la estuvieran pasando muy bien tocando de nuevo… juntos, claro está.

Frank Blumetti