Es el año 2046. La realidad virtual, los asistentes personales, los chips subcutáneos y el carsharing han evolucionado y ahora son servicios comunes en la población.

El cofundador de la revista Wired, Kevin Kelly, imagina en el libro The inevitable cómo evolucionarán las diferentes tendencias tecnológicas a lo largo de los próximos treinta años, e identifica once grandes fuerzas que marcarán esa evolución.

1. Adaptación constante al cambio

Para el autor, estamos sólo al comienzo de la gran revolución tecnológica que está por llegar. “Las invenciones más fascinantes de todas aún no han sido inventadas”, afirma.

Eso requiere reinventarse, mantenerse al día de las últimas innovaciones y mantener una mentalidad abierta a las disrupciones venideras. Nadie se quedará al margen de esta necesidad de adaptación constante, pues la creciente velocidad a la que se produce el cambio hace que todos -Millennials incluidos- nos quedemos rápidamente atrás.

2. Los objetos se vuelven inteligentes

“Resulta complicado algo con el poder de cambiar el mundo que tiene la barata, potente y ubicua inteligencia artificial”, señala Kelly. “Las ventajas derivadas de añadir inteligencia a objetos inertes serán cientos de veces más disruptivas para nuestras vidas que las transformaciones resultado de la industrialización”.

“No existe casi nada que no pueda resultar nuevo, diferente o más valioso infundiéndole inteligencia extra”. Para Kelly, un emprendedor puede coger prácticamente cualquier producto, añadirle inteligencia [chips] y ofrecer un servicio novedoso a través de la nube. “No ha existido un tiempo con más oportunidades, menores barreras, mayores ratios riesgo/beneficio y mejores retornos que el actual. Este momento; este minuto”.

No sólo eso. En opinión del cofundador de Wired, la inteligencia artificial actúa como un desencadenante de otras disrupciones: la sanidad del futuro, el coche autónomo, etcétera. ¿Se volverán los robots contra los hombres, como preconiza Stephen Hawking? Kelly no lo cree. Este periodista vaticina que, dentro de treinta años, existirán en el terreno de la inteligencia artificial dos o tres gigantes empresariales.

Cuando Jeff Bezos presentó el ‘e-reader’ Kindle en 2007 (en la imagen), aseguró que no era un “producto” sino un “servicio”. El cambio de ‘chip’ resultó más evidente siete años después, cuando el grupo lanzó un servicio de suscripción que daba acceso a casi un millón de ‘e-books’. Esta tendencia se está extendiendo gracias al ‘cloud’: a través de la ‘nube’, un usuario puede acceder a los productos que necesite, cuando quiera y desde donde quiera.

3. La información fluye en todas direcciones

En la primera era de la computación, ésta imitaba el mundo físico. Más adelante, Internet comenzó a adoptar rasgos propios. La información ya no se encontraba en carpetas, sino en páginas, y éstas se encontraban a través de buscadores. Ahora, estamos evolucionando hacia una era en la que las páginas y los buscadores pierden importancia, en favor de las corrientes y flujos de información.

A través de RSS, medios sociales, wikis, motores de recomendación, etcétera, la información fluye en múltiples direcciones, y se enriquece en el camino. Todo se vuelve más instantáneo, personalizado y accesible que nunca.

4. Más y más pantallas nos rodean

Gadgets y, próximamente, electrodomésticos, coches, termostatos o ropa incluirán sus propias pantallas. Esta realidad tiene un impacto en la capacidad de prestar atención de los usuarios. “La cultura de la pantalla es un constante flujo de datos, fragmentos de sonidos, cortes rápidos e ideas a medio cocer. Es una corriente de tuits, titulares, instagrams, frases sueltas y primeras impresiones”, afirma Kelly.

Al mismo tiempo, la lectura, la escucha de música o el aprendizaje se vuelven actividades más sociales.

5. Poseer bienes ya no es tan importante

¿Para qué comprar bienes, si puedes acceder a ellos cuando quieras, y pagar sólo por su uso? Esta filosofía es la que está detrás de grandes tendencias como el cloud, y de otras más incipientes como el carsharing (BlaBlaCar) o el alquiler de apartamentos entre particulares (Airbnb). Y va a ir a más. Cada vez más, las empresas tratan de vender “servicios”, no “productos”. Venden intangibles como la inmediatez, la disponibilidad o la personalización. El Kindle de Amazon no es sólo un e-reader, sino un dispositivo que permite acceder a un amplio catálogo de libros descargables a través de la nube.

6. Cada vez compartimos más

Wikipedia es sólo un ejemplo del “colectivismo emergente”. Kelly se pregunta por el futuro económico de una sociedad acostumbrada a consumir y compartir, sin pagar por ello. Pero centra el mensaje en la cara positiva de la moneda: gracias a la colaboración, el resultado final es mejor, más completo y accesible para toda la sociedad. También las empresas se pueden favorecer de la colaboración a través del crowdequity (inversión colectiva) o de distintas modalidades de innovación abierta (crowdsourcing, hackatones, concursos de ideas, etcétera).

7. A más información… más filtros

Portada del libro 'The inevitable'
Portada del libro ‘The inevitable’

Kelly vaticina que, en los próximos años, emergerán nuevos tipos de filtros, que ayudarán a los usuarios a descubrir información, productos y servicios de su interés, y que les resulten de utilidad en ese preciso momento. La personalización será cada vez más inteligente, gracias a algoritmos cada vez más sofisticados.

8. Evolución basada en innovaciones pasadas

Decía el economista Paul Romer, de la Universidad de Nueva York, que el verdadero crecimiento económico no resulta de nuevos recursos, sino de recursos ya existentes reordenados para ser más valiosos. Lo mismo sucede, según el autor de este libro, en el terreno tecnológico y de contenidos digitales. De nuevo, se abre aquí un debate sobre la capacidad de los autores de defender la integridad de sus obras, y de percibir un beneficio económico por ellas. Kelly les envía un mensaje de consuelo: las creaciones que más se copiarán, versionarán y alterarán serán precisamente las de mayor calidad.

9. Personas y objetos interactuarán más

Encontramos en Internet multitud de ejemplos de cómo las personas tendemos a interactuar cada vez más entre nosotras. La aparición de los wearables contribuye a esta tendencia. Pero también los objetos a nuestro alrededor empezarán a interactuar entre sí. “Los objetos más tontos que puedas imaginar mejorarán enormemente añadiéndoles sensores y haciéndolos interactivos”, apunta Kelly.

10. Todo lo que ocurre queda registrado

La cantidad de información disponible en el mundo aumenta un 66% al año. Toda esa información se puede registrar, medir y analizar. “En los últimos años, sensores extremadamente pequeños que cuestan unos pocos peniques han hecho de los parámetros de registro algo tan sencillo y a la vez tan amplio, que hoy prácticamente todo el mundo puede medir miles de distintos aspectos de su ser”, dice este periodista.

11. Nada se debe dar por sentado

Por último, en este mundo cambiante, Kelly invita a los lectores a no dar nada por sentado, a preguntarse constantemente “¿y por qué no?”. Ensu opinión, en los próximos años emergerán herramientas capaces no sólo de dar respuestas acertadas -buscadores-, sino de hacer las preguntas pertinentes.


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