No cabe duda que uno de los temas que menos despierta el interés del público lector es la filosofía, independientemente de países y mercados, es difícil que una obra de esta naturaleza logre altas ventas. Podría verse en El mundo de Sofía de Jostein Gaarder una de las escasas excepciones a la regla, sin embargo, cabría preguntarse también si en realidad es filosofía o sólo algunos cientos de páginas escritos con amenidad y buen ojo comercial. Black Sabbath & Philosophy. Mastering reality es parte de una tradición filosófica norteamericana iniciada hace relativamente poco tiempo y orientada hacia los estudios culturales contemporáneos. Pertenece a la serie un texto que ha sido traducido al castellano y otros idiomas: House and Philosophy (1) de Irwin y Henry Jacoby; la producción editorial se compone por decenas de títulos más, algunos muy bien logrados como The Philosophy of Stanley Kubrik de Jerold, J. Abrams (2) o The Simpsons and Philosophy: The D’ohl of Homer (Open Court, 2001) compilado por el propio Irwin. (3) Para que el lector se dé una idea de la amplia gama de investigaciones filosóficas sobre cultura pop que se han publicado, son mencionarse: Iron Man and Philosophy: Facing the Strak Reality (Wiley, 2010), Spiderman and Ph.: The Web of Inquiry (Wiley, 2012), South Park and Ph. : You know, I learned something today (Blackwell, 2007), The Big Bang Theory and Ph.: Rock, Paper, Scissors, Aristotle, Locke (Wiley, 2012), Pink Floyd and Ph.: Careful with that Axiom, Eugene! (Open Court, 2007) y [¡¿]Terminator and Ph.: I’ll be back, therefore Iam. [?!] (Wiley, 2009)… El primer aspecto que cabe destacar es la legítima inquietud de un nutrido grupo de filósofos y académicos norteamericanos y europeos por llevar la filosofía de la cultura a zonas que parecerían cómodas y banales; pero que representan en buena medida lo que el hombre contemporáneo es, hace y piensa. A través de dichos ensayos nos encontramos con una filosofía viva en la que se estudian manifestaciones del espíritu que se distinguen por ser parte del mundo de carne y hueso. Este quizá sea unos de los aspectos que justifican la revisión de la música e ideas de la banda británica Black Sabbath. ¿Existen intereses mercadotécnicos y comerciales que motiven la redacción de libros sobre productos del mercado globalizado? Rasgarse las vestiduras para denunciar los vínculos entre la filosofía y el capital no tiene mucho sentido, no pocos pensadores han compuesto sus trabajos por encargo de grupos de poder.

La reflexión sobre Black Sabbath como producto cultural de la edad actual es desarrollado en dos grandes planos, a saber: el primero consiste en tomar a la banda como pretexto para hacer comprensibles las ideas de filósofos como Schopenhauer, Nietzsche, Platón, Descartes, Aristóteles, Kierkegárd y Kant, entre otros. De tal manera que la letra de alguna canción o el ambiente producido en un tema musical sirven para explicar sucintamente, y sin mayores detalles, el pensamiento de algunos filósofos a manera de destellos informativos; en algunos casos se cumple la tarea de divulgación con eficacia, en otros, termina siendo una caricaturización. El segundo, y aquí encuentro el mayor valor del libro, radica en identificar las meditaciones filosóficas desarrolladas por los compositores de la banda–Tony Iommi, la música y Geezer Butler, las letras–. (4) Los autores que colaboraron en Black Sabbath & Philosophy. Mastering reality toman postura respecto a diversos temas que sobrepasan los objetivos de esta reseña, no obstante, es importante apuntarlos para brindar una visión global del texto. Se preguntan con gran insistencia si Black Sabbath fue el creador del Heavy Metal, existen personas que consideran otras agrupaciones fundadoras del género, por ejemplo Led Zeppelin, Deep Purple, Rainbow y hay quienes mencionan a Jimmy Hendrix. ¿El Heavy Metal fue una manera de hacer música que perteneció a un lapso que va de finales de los sesenta a mediados de los ochenta o todavía puede decirse que existen propuestas nuevas que refrescan el género? ¿Puede considerarse a Black Sabbath productor de música satánica? Aunque los autores coinciden en negarlo, creo que el tema daría para escribir un libro entero en el que se ventilara dicho interrogante. Black Sabbath ha sufrido una serie de cambios a lo largo de su historia (que inicia en 1968), desde su nombre que originalmente era Earth, pasando por la alineación de sus integrantes, hasta el estilo musical (definido por el contenido de las letras y la forma en que su música se comercializó en el mercado). El libro, pues, intenta abordar a Black Sabbath no sólo como matriz de reflexión filosófica, sino como un punto de conexión de factores políticos, económicos, sociales y antropológicos de las sociedades de finales del siglo XX-principios del XXI.

Algunos de los momentos mejor logrados del libro los alcanza Irwin, tanto en la sección introductoria como en “Beyond Good and Evil. Facing your Demons With Black Sabbath and Existentialism”, en él queda clara una de las notas distintivas que tenía el Heavy Metal en sus orígenes. El género era un tipo de Rock de difícil asimilación, sus estructuras musicales iban más allá de temas bailables simples y pertinentes para que el público se desconectara de su realidad gozando de tonadas pegajosas acompañadas se sonsonetes sin sentido. El Heavy Metal estaba provisto de complejos arreglos de guitarra, intercalando muchas veces con el bajo el papel de líder, una especie de diálogo en el que los instrumentos de cuerdas tejen conjuntamente la estructura melódica. A la batería se le exige precisión, creatividad y un buen soporte tomado del Jazz; más que los vistosos equipos de percusiones que se pusieron de moda a mediados de los setentas (5), los primeros bateristas de Heavy Metal debían contribuir con algo más que marcar el ritmo en los temas. Teniendo como marco una música que no era fácil de ejecutar ni de componer (tengo en mente además de Black Sabbath, a Led Zeppelin, Deep Purple, Thin Lizzy, Rainbow, Judas Priest, The Scorpions, y de alguna manera a Rush), el Heavy Metal estaba provisto de letras que invitaban a la reflexión, a la crítica social y a la búsqueda de lo sagrado. Hay cosas que escribió Robert Plant hace más de cuarenta años que bien a bien no sabemos qué significado original tenían. Black Sabbath no contaba en sus inicios con un cantante de voz educada, empero, en ello había un valor agregado que daba una condición existencial a la banda: “The voice is not elegant, commanding or masterful. Ozzy Osbourne is not Robert Plant, or Rob Halford, or Ronnie James Dio, or Bruce Dickinson. But to the budding existentialist, Ozzy is something better. Despite being utterly unique, Ozzy’s voice has an everyman quality that made millions feel that someone else felt the way they did. Despite hitting high notes, he nonetheless sounded masculine and angry. Despite being biologically old enough to be my father, he spoke to my adolescent angst, fueling my middle-class rebelion. And despite Geezer Butler writing most of the lyrics, Ozzy made them his own-they don’t sound right with anyone else singing”. (6)

Con Sabbath el primer aspecto que cabe destacar es la manifestación de una visión del mundo poco optimista, sombría y emanada de un sector social poco o nada beneficiado de la política capitalista e imperial de la Gran Bretaña de la segunda mitad del siglo XX. Black Sabbath fue compuesto por un grupo de jóvenes obreros de Birmingham cuyas opciones en la vida se reducían a enrolarse en el ejército, trabajar en una fábrica (7) o dedicarse a robar. Una lectura paralela pertinente del libro que nos ocupa es Rat salad. Black Sabbath, the classic years (1969-1975) de Paul Wilkinson (8), sin duda, este texto ayuda a comprender más de las condiciones en que se desarrolló la banda.

En opinión de Liz Stillwaggon, el trasfondo real de la crítica social de Black Sabbath, enfocada, en los inicios de la banda, a la Guerra Fría y a los conflictos de Vietnam, consiste en que “… it’s possible to imagine and thus act to create a better posible reality”. (9) Uno de los textos que contrastan fuertemente con el sentido original de las letras antibélicas de Black Sabbath y con el resto de trabajos del libro es “As the war machine.” de Jacob Held, específicamente los aparatados de las pp. 177-179, allí se habla con gran convicción acerca de la política-pretexto de los Estados Unidos contra el “terrorismo”; un tema tan delicado no puede exponerse en un espacio reducido ni juzgarse de forma rudimentaria.

En sus inicios, el Heavy Metal marcaba una espiritualidad singular, una respuesta desencantada al movimiento Hippie defensor de la paz y la dignidad humana. La guerra, la postguerra, la pobreza, la hipocresía de algunas comunidades religiosas y el tratamiento del hombre como un objeto, impulsaron a letristas como Butler a escribir canciones en las que la desilusión era el común denominador. Si en las diversas congregaciones cristianas no se encontraba la respuesta a un mundo sin sentido, quizá entonces, en otra clase de creencias pudieran hallarse respuestas. La magia, el ocultismo y la exploración de los cultos al Demonio fueron atractivos para calmar la sed de un bálsamo espiritual, Christiansen comenta: “Religion shows there are values and standards that people can live by other tan the rules that they have to follow at work, or that are passed by politicians. If religión is the opium of the people, we should remember that opium relieves our pain and make us dream” (10)

Otros pasajes destacables de Black Sabbath & Philosophy son los trabajos que integran la sección estético-musicológica, compuesta por los capítulos 4, en el que McIver explica técnicamente por qué la música de Black Sabbath suena “tenebrosa”; 5, provisto de un aparatado titulado “The original Diabolus in Musica”, con un propósito similar a la sección anterior; y los capítulos 8 al 10 en los que se discute si la música de Black Sabbath puede ser considerada como arte, si despierta por sí misma la violencia entre los escuchas, y si hay una justificación real de sus vínculos con el ocultismo.

Para finalizar

Uno de los retos más grandes que enfrenta el hombre es tener consciencia de su presente. El pasado, con cierta “facilidad” puede ser esquematizado, el futuro puede convertirse en depósito de desesperanza o de ilusión; la cotidianidad del hoy con sus banalidades y profundidad –que con frecuencia suelen confundirse- se nos escapa de la mano. Como la música, el presente puede conmovernos, pero, al causar su efecto simplemente se va. Black Sabbath & Philosophy es una obra encaminada a invitarnos pensar sobre el presente ¿qué o quién es el hombre contemporáneo? ¿Qué es lo sagrado y cómo lo insertamos en la vida diaria? ¿Cómo contamos y vivimos la historia a partir de manifestaciones populares? Según nuestros espíritus postmodernos y globalizados ¿qué es la belleza?, ¿cómo se expresa?, ¿cómo se comprende?

Al responder estos interrogantes a partir de la estética, la antropología o la mística latinas o renacentistas, creemos dignificar a la humanidad. Al ventilarlos a la luz de la cultura popular actual, viene la idea de decadencia de forma casi automática. No pretendo entablar una apología de manifestaciones culturales de nuestro tiempo que son vomitivas y repugnantes, sólo quiero enfatizar la importancia de valorar el presente a partir de los recursos rescatables con que contamos. El libro que nos ocupa es un extraordinario pretexto para preguntarnos, en el sentido más amplio, ¿qué es la filosofía?, una pregunta tan vieja como el pensamiento. Black Sabbath & Philosophy puede ser un instrumento de gran utilidad para acercar a los estudiantes que se inician en la filosofía a conocer los mecanismos reflexivos de la disciplina, siempre y cuando su contenido se acote y sea complementado con otras lecturas. Por otra parte, la revisión de la cultura popular contemporánea en Estados Unidos puede darnos un punto de partida para hacer algo similar en nuestro contexto; no emulando modelos extranjeros, sino dirigiendo la filosofía a productos mexicanos. Puede parecernos una brillante idea escribir un libro sobre The Beatles, Pink Floyd o Black Sabbath, pero ¿cómo reaccionaríamos si nos encontráramos con ensayos sobre Joan Manuel Serrat, Iconoclasta, Luzbel, El Tri, Santa Sabina, Chac Mol, Barón Rojo o Mago de Oz? ¿Nos atreveríamos a reflexionar filosóficamente sobre el cine, el foot ball o la televisión en México? Ciertamente, vivimos en condiciones diferentes que los norteamericanos, pero, el principio es el mismo ¿existe alguna reflexión filosófica en los productos culturales del presente?

(1) Aparecido en nuestra lengua con el título La filosofía de House. Todos mienten. Selector. México, 2010.

(2) The University Press of Kentuky. Lexington, 2009.

(3) Otros títulos del mismo autor son Metallica and Philosophy. A crash course in brain surgery (Blackwell, 2007), Matrix and Philosophy: Welcome to the desert of the Real (Open Court, 2002) y Seinfeld and Philosophy [A book of everything and nothing] (Open Court, 2000), elaborado en colaboración con Mark Conard y Aeon Skoble.

(4) Irwin comenta: “So what is the existencialism? Like heavy metal, it’s notoriously difficult to define, but here’s a definition anyway: Existencialism is a philosophy that reacts to ansurd of meaningless world by urging individuals to overcome alienation, oppression, and despair through freedom and self-creation. Although existencialism is most closely identified with nineteenth- and twentieth- century European philosophers, it’s actually a timeless and pontetially universal worldview. So we should not be surprised to see it unwittingly expressed by a British heavy metal band. In fact, I’d say Sabbath is Britain’s chief contribution to existencialism”, p. 4. -Liz Stillwaggon comenta sobre Butler: “… the band’s lyrics reveal a deep sensitivity to the philosophy and poetry of real life.”, p. 12.

(5) Se hizo muy popular el uso del doble tom de piso provisto de varios percutores. Además de platillos de variados diámetros y clases: desde los splash de 10′ y 12′, la utilización de dos pares de platillos de contratiempo, los crash de 16’y 18′ con surcos, agujeros y elaborados con alianzas experimentales de metales diversos, los ride de 16′, 18′, 20’y 22′ igualmente objeto de la creatividad de los diseñadores; hasta espectaculares gongs colocados a espaldas del baterista. Se echaba mano también de timbales de variopintos diámetros y longitudes, la modificación de tarolas, así como la adaptación de un pequeño grupo lateral de toms de mesa destinados a acentuar los tonos graves de las percusiones.

(6) p. 4

(7) Las condiciones históricas de la época son descritas con gran precisión en “Is it the End.” de Froese, pp. 20-21 y en “Wicked World.” de Christiansen, p.151. Un detalle importante es el hecho que Birmingham fue bombardeado durante la Segunda Guerra Mundial por ser un centro estratégico para la industria bélica. A finales de los sesenta, no se había reconstruido la región, de ahí el ambiente apocalíptico que envuelve la música de Black Sabbath.

(8) Thomas Dunne Books, New York, 2007. ISBN 13-978-0-312-36723-7.

(9) “Masters of Better.”, p. 12.

(10) p. 154.

Jorge Alberto Ordóñez Burgos [1]

[1] Nacionalidad: Mexicana. Grado: Doctor en Filosofía. Especialización: Filosofía antigua y Filosofía Mexicana Contemporánea. Adscripción: Profesor-investigador, Depto. de Humanidades, ICSA, UACJ. Correo electrónico: vonschlegel@gmail.com


Fuente: Jorge Alberto Ordóñez Burgos, Noesis. Revista de Ciencias Sociales Y Humanidades. 23.45 (January-June 2014): p251+.

Deja un comentario