Es el Señor quien habló conmigo: “Mira ahora la conclusión de mi redención. Te he dado un signo de estas cosas, Jaime, mi hermano. Porque con razón te he llamado mi hermano, aunque no seas mi hermano materialmente. Y no soy ignorante en lo que respecta a ti; de modo que cuando te dé un signo – conoce y escucha.” “Nada existía excepto “Él que es”. Él es innombrable e inefable. Yo mismo soy también innombrable, provengo de “Él que es”, tal como me han dado un número de nombres – dos provenientes de “Él que es”. Y Yo, Yo estoy ante ti. Ya que has preguntado acerca de la femineidad, la femineidad existió, pero la femineidad no fue la primera. Y ésta preparó para sí misma poderes y dioses. Pero no existía cuando salí, ya que Yo soy una imagen de “Él que es”. Pero Yo he traído la imagen de él de modo que los hijos de “Él que es” puedan saber que cosas son las suyas y que cosas son ajenas (a ellos). Contempla, te revelaré todo de este misterio. Porque ellos me agarrarán pasado mañana. Pero mi redención estará cerca.”

Nebi Yeshua [Revelation 1:14].
Jaime dijo, “Rabino, tú has dicho, ‘ellos me agarrarán.’ Pero Yo, ¿qué puedo hacer?” Él me dijo, “No temas, Jaime. A ti también te atraparán. Pero abandona Jerusalén. Porque es ella quien siempre da la copa de la amargura a los hijos de la luz. Ella es un lugar en la que habitan un gran número de arcontes. Pero tu redención será protegida de ellos. De modo que puedas entender quiénes son ellos y cuáles clases son ellos, vas a […]. Y escucha. Ellos no son […], sino arcontes […]. Estos doce […] abajo […] arcontes […] sobre su propia hebdómada.”

Jaime dijo, “Rabino, ¿entonces hay doce hebdómadas y no siete como en las escrituras?” El Señor dijo, “Jaime, aquel que habló en lo que respecta a esta escritura tenía una comprensión limitada. Yo, sin embargo, te revelaré lo que ha provenido de aquel que no tiene número. Daré un signo con respecto a su número. En cuanto a lo que ha provenido de aquel que no tiene medida, daré un signo con respecto a su medida.”

Jaime dijo, “Rabino, contempla entonces, he recibido su número. ¡Existen setenta y dos medidas!” El Señor dijo, “Estos son los setenta y dos cielos, los cuales, son sus subordinados. Estos son los poderes de toda su fuerza; y ellos fueron establecidos por ellos; y estos son aquellos que fueron distribuidos por todas partes, existiendo bajo la autoridad de los doce arcontes. El poder inferior entre ellos trajo para sí mismo, ángeles y anfitriones innumerables. “Él que es”, sin embargo, ha sido dado […] debido a […] “Él que es” […] ellos son innumerables. Si quieres darles un número ahora, no serás capaz de hacerlo hasta que arrojes de tu ciego pensamiento, esta atadura de carne que te rodea. Y entonces, alcanzarás a “Él que es”. Y no serás más Jaime; más bien eres el “Único que es”. Y todos aquellos que son innumerables, todos habrán sido llamados.”

, “Rabino, ¿de qué modo alcanzaré a “Él que es”, ya que todos estos poderes y estos anfitriones están armados contra mí?” Él me dijo, “Estos poderes no están armados contra ti específicamente, sino están armados contra otro. Es contra mí por lo que están armados. Y ellos están armados con otros poderes. Sino ellos están armados contra mí, en el juicio. Ellos no dieron […] a mí en esto […] a través de ellos […]. En este lugar […] sufrimiento, Yo voy a […]. Él va a […] y Yo no les reprocharé. Pero habrá dentro de mí un silencio y un misterio oculto. Pero estoy pusilánime ante su cólera.”

Jaime dijo, “Rabino, si ellos se arman contra ti, ¿entonces no existe la culpa?”

Tú has venido con el conocimiento,

Para que puedas reprochar su olvido.

Has venido con el recuerdo,

Para que puedas reprochar su ignorancia.

Pero estaba preocupado por ti.

Porque bajaste en una gran ignorancia,

Pero no has sido profanado por nada en ésta.

Porque bajaste en una gran necedad,

Y tu recolección permaneció.

Caminaste en el fango,

Y tus atavíos no fueron manchados,

Y no has sido enterrado en su suciedad,

Y no has sido atrapado.

Y no me parecí a ellos, pero me vestí con todo lo de ellos.

Hay en mí olvido,

Pero recuerdo cosas que no son las suyas.

Hay en mí [….],

Y estoy en su […].

[…] conocimiento […] no en sus sufrimientos […].

Pero me he atemorizado ante ellos, ya que ellos gobiernan. ¿Porque qué harán ellos? ¿Qué seré capaz de decir? ¿O qué palabra seré capaz de decir para que pueda evitarlos?”

El Señor dijo, “Jaime, alabo tu comprensión y tu miedo. Si continuas estando afligido, no estés preocupado por algo más, excepto tu redención. Porque contempla, completaré este destino sobre esta tierra, como he dicho, desde los cielos. Y te revelaré tu redención.”

Jaime dijo, “Rabino, ¿cómo, después de estas cosas, te nos aparecerás otra vez? Después de que te capturen, y completes este destino, irás a “Él que es”.” El Señor dijo, “Jaime, después de estas cosas te revelaré todo, no solo por tu bien, sino por el bien de los hombres incrédulos, de modo que la fe pueda existir en ellos. Porque una multitud alcanzará la fe y ellos aumentarán en […]. Y después de esto, apareceré para una re-probación de los arcontes. Y les revelaré que él no puede ser capturado. Si ellos lo atrapan, entonces él dominará a cada uno de ellos. Pero ahora, me iré. Recuerda las cosas que he hablado y las dejo subir ante ti.” Jaime dijo, “Señor, me apresuraré como has dicho.” El Señor le dijo adiós y realizó lo que quedaba.

Cuando Jaime se enteró de su sufrimiento y de que estaba muy afligido, ellos esperaron el signo de su venida. Y él llegó después de varios días. Y Jaime estaba caminando sobre la montaña que llaman “Gaugelan”, con sus discípulos, quienes le escucharon porque habían estado afligidos, y él fue […] un consolador, diciendo, “Esto es […] segundo […]” Entonces la muchedumbre se dispersó, pero Jaime permaneció […] rezo […], como era su costumbre.

Y el Señor se le apareció. Entonces él paró (su) rezo y lo abrazó. Lo besó, diciendo, “Rabino, ¡Te he encontrado! Me he enterado de tus sufrimientos, que has aguantado. Y he estado muy afligido. Tú conoces mi compasión. Por lo tanto, en reflexión, yo deseaba no ver a esta gente. Ellos deben ser juzgados por estas cosas que han hecho. Porque estas cosas que han hecho son contrarias a lo que es apropiado.”

El Señor dijo, “Jaime, no te preocupes por mí o por esta gente. Yo soy aquel que estaba dentro de mí. Nunca he Yo sufrido de cualquier forma, ni he sido afligido. Y esta gente no me ha hecho daño. Sino esta (gente) existió como una clase de los arcontes, y mereció ser destruida a través de ellos. Pero […] los arcontes, […] quien tiene […], pero ya que […] colérico con […] El justo […] es su sirviente. Por lo tanto, tu nombre es “Jaime el Justo”. Verás como te volverás sobrio cuando me veas. Y detén este rezo. Ahora, ya que eres es un justo hombre de Dios, me has abrazado y me has besado. Verdaderamente te digo, que has removido gran cólera e ira contra ti mismo. Pero (esto ha pasado) de modo que estos otros pudieran llegar a ser.”

Pero Jaime era tímido y lloró. Y él estaba muy afligido. Y ambos se sentaron sobre una roca. El Señor le dijo, “Jaime, de esta forma experimentarás estos sufrimientos. Pero no estés triste. Porque la carne es débil. Se recibirá lo que ha sido ordenado para esto. Pero en cuanto a ti, no seas tímido o estés con miedo”. El Señor cesó.

Ahora, cuando Jaime oyó estas cosas, limpió las lágrimas en sus ojos y muy amargo […] que es […]. El Señor le dijo, “Jaime, contempla, te revelaré tu redención. Cuando seas agarrado, y experimentes estos sufrimientos, una multitud se armará contra ti para que puedan atraparte. Y en particular, tres de ellos te agarrarán – aquellos que se sientan (allí) como colectores de peaje. En verdad, no sólo ellos exigen el peaje, sino también se llevan almas a través del robo. Cuando entres en su dominio, uno de ellos que es su guardia te dirá, ‘¿Quién o de dónde eres?’ Tú debes decirle, ‘Yo soy un hijo, y Yo soy del Padre.’ Él te dirá, ‘¿Qué tipo de hijo eres, y a qué padre perteneces?’ Tú debes decirle, ‘Yo soy del Padre Preexistente, y un hijo en El Preexistente.’ Cuando él te dice, […], tú debes decirle […] en el […] para que Yo pueda […].”

‘¿[…] de cosas ajenas?’ Tú debes decirle, ‘Ellas no son completamente ajenas, sino ellas son de Echamoth, quien es la hembra. Y a éstas ella las produjo, en cuanto ella trajo a la raza del Preexistente. Así entonces, ellas no son ajenas, sino son nuestras. Ellas son ciertamente nuestras porque ella, que es la amante de ellos, es del Preexistente. Al mismo tiempo ellas son ajenas porque El Preexistente no tuvo cópula con ella, cuando ella los produjo.’ Cuando él también te diga, ‘¿A dónde vas?’, debes decirle, ‘Al lugar del cual Yo he venido, allí voy Yo a regresar.’ Y si dices estas cosas, evitarás sus ataques.

“Pero cuando llegues con estos tres detentadores que se llevan almas a través del robo en aquel lugar […] estos. Tú […] un receptáculo […] mucho más que […] de aquel a quien tú […] para […] su raíz. Tú también estarás sobrio […]. Pero apelaré al conocimiento imperecedero, el cual es Sophia quien está en el Padre y quien es la madre de Echamoth. Echamoth no tenía padre ni consorte masculino, sino ella es una hembra proveniente de una hembra. Ella te produjo sin un macho, ya que estaba sola y en ignorancia en cuanto a lo que vive a través de su madre porque ella pensó que solo ella existía. Pero le gritaré a su madre. Y luego ellas caerán en la confusión y culparán su raíz y la raza de su madre. Pero tú subirás, a lo que es tuyo […] tú vas a […] El Preexistente.”

“Ellos son una clase de los doce discípulos y las doce parejas, […] Echamoth, que es traducido ‘Sophia’. Y quien Yo mismo soy, y quien la imperecedera Sophia (es), a través de quien serás redimido, y (quien es) todos los hijos de “Él que es” – estas cosas ellos las han sabido y las han ocultado dentro de ellos. Tú debes ocultar dentro de ti, y debes guardar silencio. Pero debes revelárselas a Addai. Cuando te marches, inmediatamente la guerra se hará con esta tierra. Llora, entonces, por él quien mora en Jerusalén. Pero deja que Addai lleve estas cosas al corazón. En el décimo año deja que Addai se siente y las anote. Y cuando las anote […] y ellos deben darlas […] él tiene el […] él es llamado Levi. Entonces, él debe traer […] palabra […] de lo que dije antes […] una mujer […] Jerusalén en ella […] y él engendra a dos hijos a través de ella. Ellos deben heredar estas cosas y la comprensión de aquel que […] exalta. Y ellos deben recibir […] a través de él, de su intelecto. Ahora, el más joven de ellos es más grande. Y que estas cosas permanezcan ocultas en él, hasta que llegue a la edad de diecisiete años […] comenzando […] a través de ellas. Ellos lo perseguirán sumamente, ya que ellos son de sus […] compañeros. Él será proclamado a través de ellos, y ellos proclamarán esta palabra. Entonces, él se volverá una semilla de […].”

Jaime dijo, “Estoy satisfecho […] y ellos son […] mi alma. Pero otra cosa te pregunto: ¿quiénes son las siete mujeres que han sido tus discípulas? Y contemplo que todas las mujeres te bendicen. También estoy asombrado cómo es que los receptáculos impotentes se han vuelto fuertes a través de una percepción, la cual, está en ellas.” El Señor dijo, “Tú […] bien […] un espíritu de […], un espíritu del pensamiento, un espíritu de consejo de un […], un espíritu […] un espíritu de conocimiento […] de su temor. […] cuando habíamos pasado a través del aliento de este arconte quien es llamado Adonaios […] él y […] él era ignorante […] cuando salí de él, él recordó que Yo soy un hijo suyo. Él era amable conmigo en aquel tiempo como su hijo. Y luego, antes de que apareciera aquí, <él> los arrojó entre esta gente. Y desde el lugar del cielo, los profetas […].”

Jaime dijo, “Rabino, […] Yo […] todo junto […] en ellos especialmente […].” El Señor dijo, “Jaime, te elogio […] camina sobre la tierra […] las palabras mientras él […] sobre el […]. Porque arrojaste de ti la copa que es la amargura. Porque algunos de […] se ponen contra ti. Porque has comenzado a entender sus raíces desde el principio hasta el fin. Arroja de ti toda ilegalidad. Y ten cuidado, no sea que ellos te envidien. Cuando hables estas palabras acerca de esta percepción, anima a estas cuatro: Salome y Mariam y Marta y Arsínoe […] ya que él toma algún […] para mí él es […] quemó ofrendas y […]. Pero Yo […] no de este modo; pero […] primeros frutos de […] hacia arriba […] de modo que el poder de Dios pudiera aparecer. El perecedero ha subido hacia el imperecedero y el elemento femenino ha alcanzado este elemento masculino.”

Jaime dijo, “Rabino, en estas tres (cosas), entonces, ha su […] sido arrojado. Porque ellos han sido insultados, y ellos han sido perseguidos […]. Contempla […] todo […] de cualquiera […]. Porque has recibido […] de conocimiento. Y […] eso que es el […] va […] que encontrarás […]. Pero Yo iré y revelaré que ellos creyeron en ti, para que ellos puedan estar contentos con su bendición y salvación, y esta revelación puede llegar a pasar.”

Y él fue en aquel momento inmediatamente y reprendió a los doce y arrojó de ellos la alegría con respecto al camino del conocimiento […].

[…]. Y la mayoría de ellos […] cuando ellos vieron, el mensajero tomó en […]. Los otros […] dijeron, “[…] él de esta tierra. Porque él no es digno de la vida.” Estos, entonces, tuvieron miedo. Ellos se levantaron, diciendo, “No tenemos parte en esta sangre, porque un hombre justo fallecerá a través de la injusticia.” Jaime se marchó de modo que […] mirar […] para nosotros […] él.


~ El (Primer) Apocalipsis of Jaime~
De los Códices de Nag Hammadi
Traducción al inglés por William R. Schoedel.

Traducción al español por Nauril

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