Los viajeros en el tiempo han sido fuente inagotable de inspiración para escritores como H.G. Wells en su famosa novela “La máquina del tiempo” (1895)  y para el propio Stephen King, cuyo libro “22/11/63” (2011) nos cuenta la historia de un hombre que intenta volver al pasado para evitar el asesinato del entonces presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy.La oportunidad de saltar entre la dimensión temporal nos ha seducido en algún punto de nuestra vida. De esa manera podríamos revivir momentos de inmenso placer y diversión, o tendríamos la oportunidad de cambiar algunas de nuestras decisiones por otras más acertadas. La idea resulta fascinante para cualquiera de nosotros.

Algunos han ido más allá en sus especulaciones al respecto, tratándolo en la vida real para demostrar que dicho acontecimiento aún no es posible. El profesor Stephen Hawking, uno de los científicos más aclamados de todos los tiempos, tuvo la idea organizar una fiesta para viajeros en el tiempo el 28 de junio de 2009. El anuncio del evento se efectuó hasta un día después.

Stephen-Hawking-fiesta

Por supuesto, nadie acudió al llamado del físico inglés. En resumen, fue imposible que los interesados viajaran al pasado para compartir unos tragos o unos canapés con el brillante autor de la famosa obra “Breve historia del tiempo” (1988). La oportunidad de acudir al hogar de este eminente hombre, en las cercanías de la Universidad de Cambridge, Inglaterra fue desperdiciada por muchos. Después de que sus invitados lo dejaran plantado, Hawking afirmó:

“Estuve esperando un buen rato, pero no vino nadie. Tengo evidencia experimental de que el viaje en el tiempo no es posible”.

¿Quién habría acudido a la fiesta?
¿A quién esperaba y cómo lo habría recibido?

Son algunas preguntas que muchos nos hacemos y quizástambién el propio Hawking.  Imaginemos que, de pronto, una de las puertas de la habitación se hubiera abierto para dar paso a un elegante hombre en compañía de su esposa, diciendo: “Hola, profesor Hawking, muchas gracias por la invitación”.

A partir de ese instante, el viaje en el tiempo dejaría de ser parte de los relatos de la fantasía y ciencia ficción para convertirse en una realidad que revolucionaría la historia de la ciencia y de toda la humanidad.

Rodrigo Ayala


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