José Antonio Luna

Entre la década de los 80 y 90, la vertiente House fue la encargada de popularizar la música electrónica. No obstante, fue a partir del siglo XXI cuando la democratización de los ordenadores facilitó la creación de música basada en códigos binarios, lo cual derivó en una mayor oferta y demanda de estas canciones. Pero todo tiene un antecedente, y en el caso de la electrónica no iba a ser menos. Antes que “Around the world” de Daft Punk, e incluso antes que los sintetizadores utilizados por Pink Floyd, debemos hablar del theremín.

Como recogen en la BBC, todo comenzó cuando el ruso Leon Theremin se propuso desarrollar un dispositivo electrónico que sirviera para medir la densidad de los gases, pero finalmente terminaría derivando en un instrumento musical. El científico se percató de cómo el sonido emitido por su invento variaba en función de la posición en la que se encontraban sus manos.

Es decir, la presencia de un cuerpo en un campo electromagnético alteraba la frecuencia reproducida por el dispositivo. Así, solo basta con aproximar la mano a su antena derecha para modificar las notas emitidas; mientras que al hacerlo a la antena izquierda, se cambiaba la intensidad del volumen. Por lo tanto, el cuerpo humano es el que conduce la corriente eléctrica.

Nacimiento, muerte y resurrección

Clara Rockmore, reconocida como la mejor "thereminista". Créditos: Toppo.
Clara Rockmore, reconocida como la mejor “thereminista”. Créditos: Toppo.

Del mismo modo que tocar el theremín puede resultar algo mágico y fascinante, la historia que existe tras el instrumento también se encuentra a la altura de tales adjetivos. En la página de la BBC hacían referencia al momento en el que Leon Theremin presentó su creación a Lenin, quien quedó cautivado y envió su autor a presentarlo por distintos lugares de Rusia.

Asimismo, Leon Theremin también llegó hasta Europa y Estados Unidos, lugares donde exhibió el dispositivo y tuvo una gran repercusión en la prensa. Finalmente, la Radio Corporation of America (RCA) decidió apostar por el theremín y otorgar a Leon la cantidad de 100.000 dólares para que pudiera desarrollar su producto. Según vemos en The Guardian el producto salió a la luz en septiembre de 1929 por un precio de 220 dólares.

“La gente aprenderá a tocarlo sin demasiada dificultad” predecía Theremin, pero la realidad fue bastante distinta. El instrumento resultaba bastante confuso para la gran mayoría, requiriendo así cierto aprendizaje para que éste fuese tocado correctamente. De lo contrario, los sonidos no serían nada agradables. La elevada curva de aprendizaje, junto al desplome de Wall Street y el alto precio, fueron motivos suficientes para que la Radio Corporation of America descontinuara la producción.

No obstante, a partir de 1940 Hollywood se encargaría de revivir el instrumento. Debido a sus sonidos tan característicos, éste fue utilizado como banda sonora en muchas películas de terror y ciencia ficción, como algunos largometrajes Alfred Hitchcock. Más tarde, podemos ver ejemplos de su uso en películas como Ed Wood, Batman Forever o Mars Attacks. Asimismo, en el ámbito musical también sería utilizado por grupos como Beach Boys y Pink Floyd (como en la canción Astronomy Domine), mientras que años después lo podemos ver en otros como The White Stripes o Portishead.

El theremín como caballo de Troya

Póster utilizado para el documental "Theremin: An Electronic Odyssey". Créditos: Everett/REX
Póster utilizado para el documental “Theremin: An Electronic Odyssey”. Créditos: Everett/REX

En un contexto previo a la Segunda Guerra Mundial, el clima entre las dos súper potencias (EEUU y Rusia) ya vaticinaba la tormenta que estallaría años después. Por ello, Leon Theremin no solo fue un científico, sino también un espía. Su instrumento era un caballo de Troya que serviría para que su creador viajase por los países enemigos y pudiera recopilar información relevante sobre empresas como la RCA o compañías de aviación. Así, el Kremlin utilizó a Theremin para expandir su red de espionaje sin levantar ninguna sospecha.

Fue condenado a permanecer ocho años en campos de trabajos forzados

No obstante, el científico también empezó a desarrollar otros inventos como caja de ritmos, sensores de detección para aviones o detectores de armas para la prisión de Alcatraz, razones por las que la lealtad de Leon Theremin fue puesta en duda. Por ello, tras volver a la Unión Soviética fue acusado de contrarrevolucionario y condenado a permanecer ocho años en los campos de trabajos forzados situados en Siberia. Allí, continuó apoyando al gobierno ruso mejorando la tecnología de los aviones o creando micrófonos ocultos para los espías de la KGB. No obstante, Theremin fue liberado debido a sus méritos y sus demostraciones de compromiso con el gobierno.

Finalmente, el creador del primer instrumento musical de la historia, trabajó como profesor en el Conservatorio de Moscú, una de las escuelas de música más importantes del mundo. Como apuntan en el New York Times, el científico permanecería en la capital de Rusia hasta que falleció a la edad de 97 años.


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