Pablo Guimón

En los años sesenta del siglo pasado Top Gear sonaba a válvulas de amplificador de guitarra, no a las de los motores de automóvil. Aquel programa de la radio pública británica alternaba novedades discográficas con grabaciones exclusivas en los estudios de la casa, y proporcionó sus primeros años en la BBC a un joven reclutado de las radios piratas llamado John Peel. La tarde del 29 de junio de 1969 Peel eligió Honky Tonk Woman, el nuevo single de los Rolling Stones, para abrir su programa. A continuación introdujo una grabación exclusiva de una banda nueva que había tocado “excelentemente” en el festival de Bath. “Estos son Led Zeppelin”, dijo la voz del mítico disc jockey.

Led Zeppelin

Aquella tarde el público británico escuchó por primera vez el riff inmortal de Whole Lotta Love. La acababan de terminar en los estudios Olympic de Londres para su segundo disco, que saldría a finales de ese mismo año. Y fue entre esas sesiones cuando registraron el grueso de este material en los estudios de la radio pública. Aquellas grabaciones recorrerían el mundo en ediciones pirata, acabarían recogidas en un álbum doble titulado BBC sessions (1997) y ahora se reeditan remasterizadas y enriquecidas. The complete BBC sessions, publicado como disco triple, rescata cortes entonces descartados y saciará además el afán completista de los más fans, con la recuperación de tres temas de una sesión de blues, registrada para el programa de Alexis Korner en marzo de 1969, que se daba por perdida e incluye la única versión grabada de la poco memorable Sunshine Woman.

Las sesiones de la BBC tienen una relevancia histórica en la trayectoria de la banda. La primera de las grabaciones es de marzo de 1969, apenas cuatro meses después de que, disueltos los Yarbirds, Jimmy Page reclutara al bajista John Paul Jones, al batería John Bonham y al vocalista Robert Plant para formar Led Zeppelin. “Supusieron una especie de presentación del grupo en Reino Unido”, explica Page. “Encajábamos en el circuito de las radios underground americanas, pero aquí lo teníamos difícil porque no hacíamos sencillos. Éramos muy anárquicos, completamente ajenos al formato pop. Esas sesiones para la BBC nos introdujeron en nuestro país. No sé cuánta gente escuchaba esos programas, pero los fans de la música la hacían”.

La verdadera importancia de las sesiones de la BBC reside en un doble plano artístico: en el momento creativo único que capturan y en la particularidad del formato de aquellas grabaciones. El primer disco de Led Zeppelin salió en enero de 1969 y el segundo en octubre del mismo año. De las seis grabaciones que contienen las Complete BBC sessions, cinco fueron registradas en esos ocho meses. Parece osado hablar de evolución en apenas nueve meses, pero eso es lo que muestran estas grabaciones. De los poderosos riffs de blues rock del primer disco al experimental, virtuoso y cargado de sexualidad Led Zeppelin II, que se convirtió en uno de los más influyentes de la historia.

Jimmy Page (Heston, Inglaterra, 1944) recibe a EL PAÍS en un hotel londinense. La conversación —exige desterrar asuntos de actualidad como la acusación de plagio de Stairway to Heaven, que trae de cabeza a Page— gira en torno a esta última parada en la recuperación del catálogo de Led Zeppelin en la que lleva años metido el guitarrista, compositor y productor. “Lo que convierte a aquel momento en especial es la honestidad”, opina. “Esas grabaciones no son de una banda que ha ensayado hasta la extenuación y quiere repetir la fórmula. Es un chorro de energía espontánea. Es vitalidad y urgencia”.

Las sesiones de la BBC estaban a medio camino entre el estudio y el directo. Algo relevante en Led Zeppelin, una banda de grandes músicos basada en la improvisación. “Tocamos como en un concierto. Se grababa todo en directo y después se podía añadir alguna pista de voz, piano o un solo de guitarra. Nuestra forma de trabajar era que, una vez habíamos hecho el disco, en los conciertos cambiaban las canciones todo el tiempo. Eso se oye en las sesiones”. Asegura Page que sabía “exactamente” lo que quería cuando formó Led Zeppelin. “Una banda con los elementos dramáticos de la luz y la sombra”, recuerda. “Que gozara de la improvisación fresca. Fuimos muy afortunados por la libertad que teníamos, pero nos aseguramos de tenerla. No reportábamos a nadie”.

Al repasar durante años el material de la banda para acicalarlo le guiaba, reconoce, una ambición didáctica. “Intuía desde hace años que todo el cuerpo del catálogo de Led Zeppelin proporciona un increíble libro de texto para cualquier instrumento”, explica. “Eran interpretaciones maravillosas de músicos magistrales. Es un gran libro de texto inmortal para músicos jóvenes. Ahora la música es una experiencia más solitaria. Antes se basaba en la chispa de la espontaneidad”.

 


elpais-logo

Deja un comentario