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Lollapalooza: Robert Plant, la leyenda continúa

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El ex vocalista de «Led Zeppelin» fue el principal atractivo de la primera jornada del Festival internacional de música en el Hipódromo de San Isidro. DiarioShow.com estuvo ahí y te cuenta todo los detalles.

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Largó la primera velada del Lollapalooza 2015 en su versión Argentina. Con una concurrencia mucho mayor al año anterior, el Festival internacional comenzó apenas pasado el mediodía con la banda Despertar antoles.

Durante la tarde se dio una extraña mezcla, desde bandas rockeras como la mexicana Molotov, intercalando con pop rok o brit pop, como Interpol, Foster the People y The Kooks.

Los mexicanos se despacharon con un repertorio de sus clásicos, superpoblado de canciones de su primer y más famoso álbum “Y donde jugarán las niñas”, y gracias al respeto y cariño que les tiene el público, lograron los primeros pogos de la tarde.

Los más pesados del primer día, y quizá de todo el Festival, fueron los punkrockers Three Days Grace que atrajeron a mucha gente con su potente sonido. La lógica evolución de la música se puede palpar en las variables de la grilla en el Lolla.

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Este año son de la partida muchos djs, que se distribuyeron por la lista desde los horarios más tempranos, como Kill the noise y su increíble sonido dubstep, o carnage, que, con mucha gente en su escenario (hubo cuatro que funcionaron todo el día) y mucho agite de arriba hacia abajo, y mucha devolución de un público que quería pasarla bien.

La esencia “alternativa” del festival comienza a perder lugar debido a este fenómeno, imponiendo djs y dejando de lado a bandas de espíritu innovador y trova rockera o experimental. Igualmente, la presencia de Robert Plant, más tarde en la noche, y Jack White a su término, de algún modo equilibraron el espacio.

Chet Faker, un rato después de comenzado el set de carnage, llamó a la audiencia fanática de la electrónica pero en un tono más ameno y experimental, con teclados, sintetizadores, y hasta una batería en el acompañamiento. Fueron de la partida inicial también The Chainsmokers y Robin Schultz.

Nicky Romero, de trascendencia más allá de la electrónica, en cuanto a búsqueda y repercusión, dejó al público amante de los djs muy calentito para la llegada de Calvin Harris, el dj/productor que ganó terreno en un mundo en el que todavía reina David Guetta. Siguiendo sus pasos, con música de más comercial que puede encontrarse en la electrónica, Harris hizo bailar bajo la noche nublada y fría de San Isidro a todos los que aún se quedaban con los hits “Summer”, “I need your love” y “We will coming back”.

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La armada del pop rock, con The Kooks a la cabeza y con montones de fanáticos que sabían cada uno de sus temas, los pone como gran apuesta para que vuelvan en no mucho tiempo para realizar un show propio. Interpol cumplió con su correcto show, sus trajes de negro, acento británico y el muy buen español del cantante, pero no mucho más.

El público adolecente deliró con el sonido de St. Vincent, y Foster the People hizo lo suyo, pero el escenario le quedó un poco grande. De todas formas, la gran congregación de gente se hizo notar a las 20, cuando salían a escena unos grandes del hip hop en el escenario alternativo, y demostraron cuán pesado, oscuro y desgarrado pueden ser dos tipos rapeando.

En el main stage, a la misma hora, salió el esperado Robert Plant, ante miles de remeras de Led Zeppelin. Si bien no es la primera vez que el cantante viene a nuestro país, cada show suyo se vive endemoniadamente. Presentando su último disco, “Lullaby and… the ceaseless roar” editado el año pasado, el longevo pero siempre joven Plant salió con pandereta en mano y arrancó con “Black dog”, hit de la eterna banda Led Zeppelin.

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Luego, vinieron temas de su etapa solista, en tono más experimental y rozando el R&B, aunque no faltó la psicodelia setentosa, el lagrimeo blusero y su costado más rockero. The sensacional space shifters, banda que lo acompaña desde hace un tiempo, logró hacer lindas versiones de los clásicos, que dicho sea de paso, fueron festejados por el público, que evidentemente fue a escuchar en vivo esos temas zeppelianos, y aunque la energía bajaba del escenario, no tuvo la respuesta que uno imaginaba.

De todas formas, la tibieza del público no opacó lo que ofrecía Plant de la mano de “Whotta lotta love”, de Led Zeppelin. El final llegó con rock and roll, cierre frenético y concierto impecable para este púber de 66 años.