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Eléctrico, contagioso, virtuoso, tremebundo. Salió Led Zeppelin y los 18.000 espectadores del O2 Arena se pusieron en pie con las primeras notas de Good Times Bad Times, llevados más que por un mito por la realidad de lo que apuntaba a un super-concierto.

Y eso que los Led Zep no salieron en plan histriónico sino más bien sobrios, vestidos de oscuro y en el caso de Jimmy Page, siempre un dandy, con traje y chaleco y el pelo ya blanco.

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Aquí ya se iba viendo que el público en general superaba los cuarenta años y que sería mucho más masculino que femenino.La historia de esta historia comenzó el pasado 12 de Septiembre, cuando Jimmy Page, Robert Plant y John Paul Jones, los tres miembros del grupo que restan tras las muerte del batería John Bonham en 1980, anunciaron una reunión única para un concierto benéfico (de ahí los más de 250 euros por entrada). A partir de ese momento se desató la locura. Lógico, la mayor banda de los setenta llevaba lustros sin ofrecer un concierto íntegro y sin editar un disco de material original desde 1979 con In Through The Out Door.

Unos 20 millones de personas se apuntaron en una lista de espera que luego quedó reducida a un millón. De ahí salieron los agraciados de la loto de las 18.000 entradas puestas a la venta. Las medidas de seguridad han rozado el absurdo, con la prohibición de comprar localidades si no es con una tarjeta de crédito a nombre del comprador (lo cual ha dejado teóricamente fuera a muchos ciudadanos, sobre todo jóvenes) y haciendo que los fans recogieran este último fin de semana las entradas-brazalete que les han permitido entrar en el O2 Arena.

El gusanillo del directo despertó meses atrás con una propuesta de Harvey Goldsmith. El promotor británico ofreció a Led Zep el plato de fuerte de una velada en homenaje al fundador del sello Atlantic, Ahmet Ertegun. Los tres supervivientes picaron el anzuelo. Convocaron al hijo de Bonham, el también batería Jason, a un local a las afueras de Londres, el pasado 10 de junio. Tocaron varias piezas los astros comenzaron alinearse. «Fue catártico, terapéutico», ha comentado Plant.

En realidad esta actuación estaba prevista para el pasado 26 de Noviembre, pero no pudo ser porque a principios de ese mes el guitarrista, Jimmy Page, se rompió el meñique de la mano derecha. No es que ese dedo se use mucho en guitarra eléctrica, pero el caso es que hubo de retrasarse la fecha para evitar males mayores.

De todas formas y aunque según una encuesta en la Web de la BBC dijera que nadie esperaba que los Zeppelines fueran a recapturar su antigua gloria, el poderío del grupo no iba a dejar que eso sucediera. Y así ha sido. Uno de los mayores grupos de pop-rock de la historia ha vuelto. Quizás incluso saquen nuevo disco. Pero no es necesario, ayer bajaron del cielo y mostraron que siguen vivos aunque mayores. Fue suficiente.