Jesucristo Superstar o Jesucristo Superestrella (Jesus Christ Superstar en inglés) es una ópera rock con libreto de Tim Rice y música de

Andrew Lloyd Webber. Presentada por primera vez en 1970, resalta los enfrentamientos políticos y personales entre Jesús y Judas Iscariote. Está narrada desde el punto de vista de Judas. La acción tiene lugar durante la última semana de la vida de Jesús. Se inicia en Betania el Jueves anterior a la entrada en Jerusalén y finaliza con la crucifixión. Las letras contienen temas de la vida moderna.

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Una nueva versión de Jesucristo Superstar empezará en Septiembre con la incorporación de la concursante de Operación Triunfo Sandra Criado Machado, elegida entre sus compañeras de concurso. Dicha obra recorrerá varias ciudades de España en más de un año.

Jesucristo Superstar se ha convertido en un fenómeno cultural que sigue representándose en los escenarios teatrales del mundo entero. En 1992 se inició una gira que recorrió los Estados Unidos y Canadá con gran éxito de público. La gira sigue en activo y la obra se ha representado en diferentes países del mundo.

En Venezuela se representó durante todo el mes de mayo del año 2007, en el Aula Magna de la UCV.y en el mes de octubre de ese mismo año se represento en el Aula Magna de la Universidad Rafael Urdaneta en Maracaibo. Sus intérpretes fueron Johnny Sigal como Jesús, Karina como María Magdalena y Luke Grande como judas. La dirección corrió por cuenta de Michel Hausmann.

Una valoración de la obra

Una ópera de rock de estas características no podía dejar indiferente a nadie. Se dice que el propio papa Pablo VI vio en privado la versión cinematográfica (de 1973) y comentó que «ojalá la Iglesia Católica hubiera sido capaz de poner en escena una publicidad tan poderosa de Cristo». Se trataba de un momento en el que el pensamiento postconciliar impregnaba el catolicismo, y era palpable una cierta apertura de la Iglesia.

El tratamiento que se hace en la obra de la última semana de Jesús implica una relectura de los poderes políticos y religiosos del momento. Pilato, Herodes Antipas y los sumos sacerdotes Anás y Caifás son los interlocutores de un diálogo complejo con Jesús de Nazaret. El licencioso Herodes representa la lectura frívola y milagrera de Jesús, Pilato habría intuido la magnitud y trascendencia del personaje, y su propia incapacidad para cambiar el destino de Jesús; los sumos sacerdotes lo ven como un rival y un desestabilizador. La obra muestra la relación biyectiva de Jesús con cada uno de ellos y, a la vez, el delicado equilibrio de poderes existente entre Antipas, el poder romano y el lobby formado por los sacerdotes y fariseos. El entorno cercano de Jesús presenta también una disposición paralela. Judas Iscariote, María Magdalena y los apóstoles juegan papeles distintos. Judas critica duramente las desviaciones de Jesús respecto a la norma, no porque sean tales, sino por la repercusión mediática que puedan tener; María Magdalena es la enamorada que sufre en segundo plano, en un escenario en el que los hombres mueven las fichas; y los apóstoles aparecen como rendidos admiradores de Jesús, dispuestos incluso a la insurrección (Simón Celota), aunque incapaces de estar con él en los momentos más duros (Getsemaní, negación de Pedro).

El personaje de Judas es, sin duda, el más estudiado y mejor tratado. Los vaivenes de su pensamiento le conducirán a su propio final. Su coherencia dogmática entra en colisión con la profunda admiración por el personaje de Jesús, y las discusiones y contradicciones se resuelven siempre con crisis; la traición resulta insoportable para Judas, para quien al final sólo queda un camino.

Formalmente, la obra se ha concebido desde un punto de vista muy clásico, casi como una tragedia en tres actos, con una presentación de la personalidad de cada uno de los personajes (a través de un sueño -Pilato-, un reproche a Jesús -Judas-, una reprimenda a Judas -Jesús- o una entrevista nocturna -Anás y Caifás-), un nudo central in crescendo y un desenlace conocido. Incluso la adición de una Obertura acerca más la obra al género operístico.

El trabajo musical combina magistralmente voces susurrantes y desgarradoras, bajos y tenores, tonalidades menores para los momentos trágicos y hasta un charlestón para el frívolo Herodes y su corte. El trabajo cinematográfico incorporó incluso carros de combate.

Aunque la obra está llena de alusiones a un Jesús trascendente, acaba con la muerte de Jesús. Su resurrección no tiene cabida en esta obra. Jesús es Superstar no por haber resucitado. Su inmortalidad sería la de los hombres extraordinarios. De todos modos, cualquier otra interpretación cabe, ya que el corte cronológico se produce en la crucifixión.

La soledad marca poderosamente la vida interior de los principales personajes, es el sentimiento que sirve de denominador común entre ellos. Jesús lo manifiesta a las claras en Getsemaní (ninguno de sus apóstoles vela con él esa noche), Judas lo dice en la primera canción de la obra (Jesús no le escucha), María Magdalena sufre en soledad su amor por Jesús, Pilato está solo a la hora de decidir la muerte de Jesús.

Las ambientaciones de la ópera rock han variado, pero casi siempre la imagen de Jesús ha respetado la iconografía tradicional: túnica blanca y barba.

La última pieza de la obra (en su versión tradicional) es exclusivamente instrumental, y lleva por título «San Juan 19:41». Se trata de un pasaje bíblico que hace referencia al ulterior traslado de Jesús a su sepultura. Las imágenes de la versión cinematográfica, sin embargo, no tienen nada que ver con este versículo; el director prefirió recoger una hermosa puesta de sol sobre el Gólgota.