José Carlos Botto Cayo
Tierra de nadie,
silenciosa como manantial,
escondida en las almas,
vagando en cada pensamiento.
Tierra desvanecida,
poseedora de misterios,
iluminada por luciérnagas,
llevando runas en la frente.
Tierra de desesperanza,
nacida en Asgar,
contemplada por los dioses,
en el olvido de las almas.
Tierra de nadie,
que escondes mis pensamientos,
devoradora de intimidades
que algún día fueron eternas.
Espacio azul
que, entre la neblina,
dejas secretos correr
en laberintos humanos.
Tierra del misterio eterno,
compañera de viaje,
abre tus puertas a mi alma
para dejarme morir en ti.


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